Desde mi córner

Luis Carlos Peris

Lisboa, como punto de atención universal

MIENTRAS el Sevilla pasea la marca España, Tebas dixit, por Oriente y aquí no hay espacio mediático para nada más que para el suceso de mañana en Lisboa, en el Betis pasan los días y el futuro va acercándose de manera inexorable. Son la cara, la cruz y el canto de una moneda que no lleva el mismo talante para todos. Está muy reciente el final de curso y ahora se abre un tiempo premundialista que sucederá a lo de Lisboa.

Lisboa en todos los escaparates con vistas al partido más grande jamás soñado. Si aquí se vivió como se vivió el primer derbi sevillano y continental, nos imaginamos cómo viven los madrileños la finalísima de mañana en el estadio de La Luz. Me imagino a los futboleros del Foro en estado de nirvana permanente, levitando en ese sueño que es ganar una Champions, que si sabe a gloria, mejor aún debe saber por el mero hecho de quitarle al vecino el caramelo de la boca.

Están echando el resto los medios madrileños, mayormente nacionales, en una previa como no hubo ni posiblemente vuelva a haber otra. Un tiempo de vísperas que se antoja apasionante, una duermevela que no acaba nunca mientras los minutos parecen horas. Así me imagino a todo partidario de Madrid y Atleti mientras la noticia más pintoresca está en ese tratamiento, dicen que milagroso, a Diego Costa mediante placenta de equino, no se sabe si de yegua o de caballo.

Y se ve cómo unos intentan pasarle la exigencia al rival con el siempre optimista Sergio Ramos disfrazándose de pesimista con fines ciertamente sospechosos. Paralela y domésticamente, el Sevilla hace patria donde el viento da la vuelta y el Betis anda a vueltas con un futuro inquietante. Un futuro que tiene como plataforma de lanzamiento hacer un equipo nuevo. Esperemos que esa regeneración con sabor a resurrección se encarrile y miremos hoy con curiosidad a Lisboa.

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