El balcón

Ignacio / Martínez

Llega el circo electoral

Ames y medio de las elecciones andaluzas ya está montado el circo político. Nadie se salva. Ayer el jefe del PP ha dicho solemnemente en Málaga que la presidenta de la Junta no debería haber convocado autonómicas en solitario en marzo, sino con las municipales de mayo. Es lo contrario de lo que su partido lleva décadas reclamando: regionales separadas de cualquier otra elección. Era una petición permanente de Arenas, que incluso prometió convocarlas él mismo separadas cuando fuese presidente de la Junta. Promesa hecha con la misma hueca solemnidad que utiliza ahora su pupilo Juanma Moreno para sostener lo opuesto.

También ha deslizado Moreno que la presidenta se aprovecha de su cargo para hacer campaña. Como todos. Sin ir más lejos, Rajoy vino ayer a Málaga en su condición de presidente del Gobierno, con el tirón de público que supone y a costa del presupuesto nacional. Por cierto, Rajoy atacó a Susana Díaz por uno de sus flancos débiles: la ambición que se le atribuye de disputar el sillón de La Moncloa en las elecciones generales de este año. Haría bien la presidenta en prometer, más allá de sus alusiones ferroviarias, que se quedará en Andalucía la próxima legislatura. Díaz sale como la más votada y más valorada en todas las encuestas. Moreno ayer en una entrevista en El Mundo la daba indirectamente por ganadora al afirmar que si no hubiese adelantado elecciones, la victoria sería de él.

Si buscamos propuestas y programa, más allá de su indudable carisma y gancho personal, Díaz se mueve en un mundo de generalidades. Todavía no sabemos si estamos ante la última dirigente socialista de una era, o ante la primera de la época siguiente. Si miramos en el interior de su partido, más bien parece lo primero: las listas de las municipales son endogámicas y están llenas de medianías. Y los actuales dirigentes provinciales socialistas han perdido el liderazgo social del que gozaron sus antecesores. Mal síntoma. El principal activo de los socialistas es el carisma de su jefa y en el pistoletazo de salida electoral se ignora si una vez cumplido el encargo de arrancar un buen resultado, ese activo se va a transferir a Madrid.

En IU hay más compostura en Andalucía que en Madrid, donde la coalición se ha convertido en el camarote de los Hermanos Marx. Allí Alberto Garzón tuvo que justificar, incómodo, a Tania Sánchez por los 14 contratos que su hermano consiguió en el Ayuntamiento de Rivas: 1,2 millones de euros, en ocasiones con el voto de su padre y de su hermana, concejales de IU. La marcha de Sánchez deja ese asunto en el limbo de las responsabilidades políticas. Lo mismo le pasó a Podemos con las irregularidades fiscales de Monedero, uno de los duros de su organización. En el amparo a compañeros sobre los que hay sospechas, IU y Podemos se comportan como los demás partidos, con acusaciones de complóts a los adversarios. Vienen elecciones y todo el mundo tapa sus vergüenzas. Llega el circo electoral.

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