Visto y Oído

francisco / andrés / gallardo

Lobitos

AL rubicundo hombre lobo de Calenda le queda un telediario, el del miércoles que viene de Matías Prats. Antena 3 cierra la serie de Globomedia de licántropos, beneméritos sandungueros, asistentas ceceantes y Álvaro de Luna de abuelo preocupado. Luna, el misterio de Calenda se agota antes de tiempo y la cadena prefiere desmontar el bosque antes de que una tercera temporada termine reptando por el prime time como le pasó a El Barco. Es una decisión razonable mirando los paneles y sobre todo la factura que habrá presentado la productora. Habrá que reaprender a contar historias cerradas de nueve episodios sin más traumas.

La ficción española está viviendo su peor época reciente más por desidia de los del sofá que por falta de esfuerzo inversor. Hay una crisis de ideas y riesgo que se encabalgan sobre la crisis publicitaria y entre una cosa y otra, con una competencia abultada, las series españolas se van sucediendo sin causar impacto en el horario estelar salvo la permanencia asombrosa de Cuéntame, que es ya casi patrimonio nacional.

Luna, el misterio de Calenda es una de esas ficciones prefabricadas que pasan por el filtro de la españolización un género comercial (en este caso la veta del terror reconvertido en historia de amor juvenil). Con los barros argumentales traídos de Los hombres de Paco, Los Serrano y El internado se formó el cuerpo de este proyecto con el sustento estelar de Belén Rueda y su repertorio de caras. A lo lejos incluso hay cierto aroma de The killing, que se pierde entre el tufo a cocido.

La mayoría de los espectadores nocturnos no quieren relíos de tramas salvo que merezcan la pena. No quieren hombres lobo sino 'cuentos' que parezcan próximos. Tal vez, con apariencia de comedia negra, a la gente le apetecería indagar por las cañerías de un Ayuntamiento o gatear por el túnel de intereses que unen los despachos de los bancos con los partidos. En fin, ficcionar lo que hay en las páginas de delante de este periódico. Argumentos de hoy en día. Con más villanos que héroes.

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