Hoja de ruta

Ignacio Martínez

Localismo aldeano

EL localismo andaluz goza de buena salud porque se vende bien. Es rentable a corto plazo, no sólo para los políticos; también para los periódicos locales, sin ir más lejos. Pero perjudica a la cohesión de Andalucía tanto como el centralismo autonómico. Las grandes ciudades de la región practican intensamente la autocomplacencia, el victimismo, el agravio y otros vicios que nos empobrecen a todos. Habría que elogiar las virtudes de los otros andaluces, como ayer hacía Nadal con su adversario Federer, al que calificaba como el mejor tenista de la historia. Esta parte es más complicada de ejercer, pero o nos ponemos a la tarea o Andalucía no progresará.

En la Unión Europea hay normas por las que una empresa que quiera una subvención de I+D tiene que asociarse con otras de distintos países. La Junta podría hacer lo mismo en sus programas de ayuda: o viene usted con empresas de otras provincias o no le atiendo. Una de las cosas más positivas de los Premios Andaluces del Futuro que han lanzado este año el Grupo Joly y Caja Madrid es que el de investigación ha sido para un genetista sevillano que trabaja en Granada y el de empresa para una onubense establecida en Málaga.

Por el contrario, la endogamia de grupo llevó a preferir a un malagueño en el concurso para la Ciudad de la Justicia de Málaga, cuando optaba al encargo un gran arquitecto sevillano, Guillermo Vázquez Consuegra. A José Seguí le podían haber dado una obra en otra capital. Por eso fue positivo que ganaran el concurso para el Parque de los Cuentos de Málaga el gaditano Ramón Pico y el onubense Javier López. Son de El Puerto de Santa María y Ayamonte, con estudio en Sevilla y un encargo en Málaga. Encima se alían con un arquitecto de primer nivel mundial, el portugués Manuel Aires Mateus, finalista del concurso internacional para el Museo de El Cairo en 2002. Suena poco aldeano.

La semana pasada se ha inaugurado en la Casa de la Provincia de Sevilla una exposición de la última obra de Eugenio Chicano, pintor malagueño de trayectoria internacional. Resulta sorprendente que Eugenio haya tenido que esperar a tener más de 70 años para hacer su primera aparición en Sevilla. Hay que felicitar a los organizadores; ya era hora. El Gobierno de la Junta, que se dispone a fallar sus medallas en vísperas del 28 de Febrero, no sólo tiene una deuda con el escritor sevillano Antonio Burgos, autor en 1971 del magnífico ensayo Andalucía ¿tercer mundo? También debe ponerse al día con otros muchos andaluces destacados como Chicano.

Pero hay muchos más ejes y triángulos pendientes. Una editorial de Sevilla va a sacar un libro con las historias de Miki&Duarte, unos malagueños que publican a diario en los nueve periódicos del Grupo Joly. Tejiendo complicidades se construye un país.

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