Editorial

López, lehendakari; Ibarretxe abandona

EL Parlamento vasco invistió anoche al socialista Patxi López como nuevo lehendakari gracias al voto conjunto de los diputados del PSOE y el PP y el solitario de UPyD. Sustituye en el cargo al nacionalista Juan José Ibarretxe, que también presentó de nuevo su candidatura. Fue rechazada de acuerdo con las reglas del juego democrático, plasmadas en el Estatuto de Guernica, que consagra como presidente a aquel que obtenga la mayoría absoluta de los votos de los parlamentarios. Tan sencilla norma democrática fue impugnada una vez más por Ibarretxe, que volvió a poner en duda la legitimidad de la elección de López argumentando que las elecciones autonómicas estuvieron mediatizadas por la prohibición de Batasuna y sus sucesores en base a la aplicación de la Ley de Partidos, aprobada por el Congreso, que impide la participación en la vida política de organizaciones que no sólo no condenan el terrorismo, sino que se erigen en su brazo político. No es exagerado afirmar que el País Vasco, y también toda España, vivió ayer una jornada histórica: después de tres décadas de gobiernos nacionalistas, los vascos se han dado un gobierno constitucionalista, formado por vascos que respetan y defienden la Constitución y el Estatuto como marcos ineludibles de la política en Euskadi. El nuevo lehendakari tiene ante sí el reto de hacer progresar al País Vasco gobernando para todos los ciudadanos, sin frentismos ni exclusiones. La afirmación de que su principal prioridad es lograr la desaparición de ETA, su programa contra la crisis económica y su voluntad de reformar la educación y los medios de comunicación públicos bajo premisas de integración de todas las sensibilidades e igualdad de oportunidades para las dos lenguas oficiales dan pie a la esperanza. Enfrente va a tener a un Partido Nacionalista Vasco poco habituado a hacer trabajo de oposición y que bajo el liderazgo de Ibarretxe se ha decantado por una política excluyente hacia los no nacionalistas y protagonizado dos aventuras soberanistas al margen de la legalidad democrática vigente. Precisamente el PNV tiene ante sí otro desafío: elaborar y practicar una oposición constructiva y adaptarse a un tiempo nuevo. Le ayudará el anuncio de Ibarretxe de que se retira.

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