Visto y oído

Antonio / Sempere

Lujos

CONSTANTINO Romero vuelve a la televisión generalista. Presentará en las tardes de Cuatro uno de esos concursos que tan famoso le hicieron en la década del ochenta. Puede que dentro de la trayectoria de Romero este nuevo programa no suponga más que un eslabón. Sin embargo, si consideramos su faceta de actor de doblaje, ésta sí es una semana muy especial. El viernes se estrena Gran Torino, y esa será la última vez que podremos ver a Clint Eastwood en su carrera como actor. La última vez, pues, que podremos asistir a una sala de cine a descubrir un nuevo trabajo de este hombre de talento prodigioso. Y la última vez que Constantino Romero podrá ponerse a su servicio. El caso de Clint Eastwood es bastante singular. Sus mejores frutos los ha dado, los está dando, en el periodo de madurez. Puede parecer normal, y hasta lógico, que así sea. Cada cual tiene sus ritmos. Lo sucedido con este artista, en cualquier caso, nos llena de gozo. La moraleja está servida. Nunca es tarde para darlo todo. Nunca es tarde para dar lo mejor. El sabor a clásico que rezuman las obras de Eastwood de un tiempo a esta parte avalan que la que ahora llega a nuestras pantallas, Gran Torino, vuelva a ser un referente. Contra quienes defienden la versión original a toda costa, rompo una lanza a favor de nuestros actores de doblaje, esos que vienen dando muestras de talento, sin quitar un ápice de su grandeza o incluso contribuyendo con su profesionalidad a apuntalar los valores de ese cine grande que se puede ver aquí y ahora. Y como ejemplo valgan Revolucionary Road o El lector. Por eso hablo de lujos a nuestro alcance. Como el que podemos disfrutar esta semana. Olvidándonos de que es Constantino Romero el que habla por boca de Clint Eastwood. Asistiendo a la última interpretación de un grande.

Etiquetas

MÁS ARTÍCULOS DE OPINIÓN Ir a la sección Opinión »

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios