Visto y oído

Antonio / Sempere

MacGuffins

HITCHCOCK y su macguffin transportados al siglo XXI es igual a Operación Triunfo. La ecuación puede parecer un disparate. Pero no lo es tanto, a poco que se piense dos veces. La belleza rancia del moño de Kim Novak es sustituida por las curvas de Mónica Naranjo y su ambigua fisonomía.

Las ansias de todos los voyeurs que en este mundo son se retroalimentan con un montón de ventanas indiscretas, una por cada cámara conectada las veinticuatro horas a la academia. Ya existe un canal temático operativo que se anuncia para quienes no quieran dejar de husmear durante el día, la noche o lo más hondo de la madrugada, en la vida cotidiana de sus moradores.

Y el dichoso macguffin, ese pretexto argumental a través del cual una trama avanza. El macguffin de la noche inaugural era comprobar quién entraba en la Academia y quién se quedaba fuera. A partir de hoy, el macguffin es justo el contrario. Se trata de saber quiénes serán capaces de permanecer dentro y de asistir a la dramática salida de los chicos y las chicas que Risto Mejide y sus colegas decidan. Todo ello con el beneplácito y la complicidad de un público entregado al que se dará la oportunidad de alzar su dedo pulgar si desea salvarles, como en el circo romano.

Y es que también hay mucho de circo en esta nueva edición de O.T., con su plató gigante, y su vocación de vertebrar toda la programación de la cadena líder, Telecinco. Abril, mayo y junio, televisivamente, son cosa suya. El macguffin funcionará. Y aunque nadie recuerde al ganador de la edición dentro de un año, hasta el inicio del verano estos tiernos infantes (o será que nosotros nos vamos haciendo mayores) serán los protagonistas. Junto a Jesús Vázquez, carismático comunicador capaz de alentar el macguffin en las dosis necesarias para que no decaiga el espectáculo.

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