Hoja de ruta

Ignacio Martínez

Machadas

CARLOS Sastre ha ganado el Tour. ¿Una machada? No. Con el diccionario en la mano, es mejor utilizar hombrada: acción propia de un hombre generoso y esforzado. Definición más ajustada a la gesta del ciclista abulense. Machada, siempre según la RAE, tiene una doble acepción. Por un lado, significa acción valiente, pero por otro, puede ser una necedad. O sea, una cosa ejecutada con ignorancia e imprudencia y, encima presumiendo.

Ejemplos de machadas tenemos unos pocos delante de nuestras narices, en el terreno judicial. Al miserable sujeto conocido como Nanysex, que abusaba sexualmente de los bebés a los que debía cuidar, grababa sus fechorías y las difundía por internet, los jueces de la Audiencia de Madrid le han condenado a un tercio de la pena que solicitaron las acusaciones. El tribunal le absuelve del delito de agresión sexual, al considerar que no ejerció violencia sobre los menores. El argumento es que niños de dos años, bebés, sometidos a felaciones o penetraciones anales ¡no se resistieron! Les ahorro los detalles que figuran en los hechos probados de la sentencia, que es toda una machada, en la versión más necia. Por fortuna Zapatero y Rajoy han acordado modificar la ley para aumentar las penas a los pederastas.

Pero para encontrar necedades no hay que irse tan lejos. En Málaga, en el Juzgado de lo Penal número 7 se sigue el juicio por el caso Belmonsa. El titular de este Juzgado, por cierto, es un gran deportista, que no se limita a seguir las gestas de los Nadal, Gasol o Sastre. Lo que no le impide permitir unos arreglos de la Fiscalía con los responsables de la construcción de un edificio de 14 plantas en Marbella, con 120 viviendas, en un terreno de casitas de pescadores, zona verde y viales. Belmonsa representa la primera querella por delito urbanístico de la historia de España, en 1997. El caso ha sobrevivido a la juez decana, Pilar Ramírez, que le quitó la instrucción al juez Torres, y al robo de 15 sumarios de Marbella, en el verano de 2001, casi todos ellos con Jesús Gil como acusado. Ahora se aduce como atenuante para los acusados que ha habido "dilaciones indebidas". Habría que preguntarse a quién beneficiaron.

En fin, la Fiscalía prefiere ir conveniando las sentencias con los herederos del gilismo y ahorrarse juicios. En el arreglo se incluye una condena de ocho meses de prisión para Juan Antonio Roca, cerebro de los negocios de Gil. También le ponen 400 millones de pesetas de multa, que en caso de impago se sustituirían por un mes más de cárcel. Un mes por 400 millones: la prueba de cómo Roca domina a la perfección la técnica del convenio. Un escándalo, pero ZP y Rajoy no hablan de cambiar las leyes en este campo. Y en Marbella ya ha empezado el festival de legalizaciones de los despropósitos de Gil. Una machada, ejecutada con ignorancia, imprudencia y presunción.

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