La esquina

josé / aguilar

Magdalena reincidente

QUE Magdalena Álvarez continúe como vicepresidenta del Banco Europeo de Inversiones (BEI) tras haber confirmado la Audiencia de Sevilla su imputación en el caso de los ERE fraudulentos me parece una hipótesis arriesgada. Su partido está interesado en que dimita para no dañar su interés electoral europeo: mejor irse por decisión propia que marcharse a empujones. Y quien más le empuja es precisamente el BEI, que tiene un estricto código ético y no parece dispuesto a andarse con chiquitas con un cargo directivo poco cuidadoso con la administración de fondos públicos y procedente de un país al que le ha suministrado 80.000 millones de euros para que construyera infraestructuras que envidian otros países más desarrollados (y donantes de ese dineral).

Su situación es aún más vulnerable al haber coincidido la noticia de su imputación por prevaricación y malversación -que ya no se puede achacar a la inquina de la juez Alaya- con las detenciones por presuntas corruptelas en la construcción del AVE Madrid-Barcelona siendo ella ministra de Fomento: se certificaron obras por importe muy superior a las realmente ejecutadas en algunos tramos, repartiéndose el sobreprecio entre directivos de la empresa adjudicataria y empleados del organismo gestor de estas infraestructuras. Que depende del Ministerio.

El periódico que con más tenacidad y entusiasmo defendió a Magdalena Álvarez en su torpe y fracasado proyecto de conseguir la fusión de las cajas de ahorros andaluzas, cuando era consejera de Hacienda de la Junta, desvelaba ayer otro extremo inquietante: el propio servicio de inspección de Fomento alertó en 2006 de las irregularidades existentes en la adjudicación de cuatro tramos del AVE (más de 400 millones de sobrecostes no justificados) y solicitó su paralización. La ministra Álvarez autorizó la continuación de las obras.

De lo cual deduzco que Magdalena es reincidente. No lo digo en sentido penal, naturalmente. Reincidente en su actitud y en su acción política. Igual que puso en marcha las transferencias de financiación que permitieron el caso ERE e hizo caso omiso a las alertas de los interventores sobre su inadecuación, desoyó la advertencia de los inspectores de Fomento sobre la anómala contratación del AVE Madrid-Barcelona.

Siempre creyó que la política ha de imponerse a la administración, sus procedimientos y controles. ¡Menuda es (era) Magdalena!

Etiquetas

MÁS ARTÍCULOS DE OPINIÓN Ir a la sección Opinión »

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios