EDITORIAL

Málaga se sube al tren

HOY es un día histórico para Málaga y para Andalucía. La capital de la Costa del Sol quedará conectada por tren con Madrid en un trayecto de dos horas y media. Málaga entra en el selecto club de ciudades europeas que disponen de infraestructuras propias del siglo XXI y, por tanto, el abanico de posibilidades que le se abren para competir en igualdad de condiciones con las zonas más desarrolladas es ahora mismo ilimitado. Aunque el primer ferrocarril de la nueva era entrará en la estación de Renfe minutos antes de las 13.00, el efecto AVE está por llegar. No son utópicas las expectativas de negocio y turísticas que desde este 23 de diciembre se abren paso en la provincia y en su amplia zona de influencia, aunque en algunos casos será necesario el sedimento de varios años para se trasladen a la realidad malagueña. Sólo unas buenas comunicaciones en esta sociedad globalizada aseguran el éxito a la hora de presentar una oferta atractiva y el AVE ya aporta por sí mismo más visitantes y un acercamiento a los principales centros de decisión del país, por citar dos ejemplos de esta transferencia de posibilidades que recibe hoy Málaga. Es por tanto la hora de felicitarnos y de estar a la altura ante los nuevos retos que se avecinan. También, la de agradecer los esfuerzos de dirigentes políticos y representantes de la sociedad civil malagueña que con su insistencia han hecho posible este logro. Ha transcurrido una década desde que la entonces consejera de Economía y hoy ministra de Fomento, Magdalena Álvarez, recuperara el desafío de este viejo anhelo desde la órbita de la Junta de Andalucía. Un guante recogido por la entonces alcaldesa Celia Villalobos, quien forzó el respaldo del Gobierno de Aznar al anunciar con firmeza que no se presentaría a la reelección en 1999 si no obtenía ese apoyo. Ahora otro Ejecutivo, el presidido por Zapatero, conduce hasta la estación final las obras iniciadas en la legislatura anterior. La Administración salda así una vieja deuda. Resulta incomprensible que hayan tenido que pasar 15 años de la llegada del tren de alta velocidad a Sevilla y a Córdoba -que sólo trajo beneficios a ambas capitales- para que Málaga se haya unido a la modernidad que significa el AVE. La llegada de la alta velocidad es ahora una exigencia de futuro para el resto de las capitales andaluzas.

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