Visto y oído

Francisco / Andrés / Gallardo

Malas...

MANEL Fuentes y la cargante Estíbaliz Gabilondo asaltaron una comparecencia de la interplanetaria Leire Pajín para formar su numerito de comedia musical tal como ya hicieron con Esperanza Aguirre. Dios los cría y La Sexta las junta. El título de ese programa, Malas compañías, es sincero. Desde que los hombres de negro de CQC y el Rambo de Santiago Urrialde se dedicaban a reventar ruedas de prensa siempre hay una caterva de reporteros dispuestos a dar la nota, con o sin gracia, como es el caso. A Fuentes no le queda otra que intentar hacer ruido con los suyos, pero más bien su hora larga es un alboroto sin orden y con desconcierto.

En Malas compañías intentan aliñar ocurrencias reporteras, reportajes de semi-actualidad, análisis semi-rigurosos y lacios diálogos en el plató. Es un formato pasado por la batidora donde se meten ingredientes de El intermedio, de Salvados, de SLQH, de Buenafuente y de Vidas anónimas: Sexta en trituración. Este domingo se vanagloriaba el alcalde de Marinaleda de tener la foto del Che en lugar de la del Rey en su despacho y de haber pirateado la señal de Canal + para todo el pueblo, porque la cultura tiene que ser gratis. ¿Incluida esa tele de pago pre-fusión?

La broma más pesada del programa es la de los bocadillos de tebeo. Un reportero carga con un cartelón que busca colocar sobre la cabeza de la víctima para que dé la sensación de una viñeta de cómic. Lo que intenta ser una inocentada al político se convierte en una provocación que es comprensible que se haya rematado, como mínimo, con empujones. Lo de los bocadillos es una franca falta de respeto que el programa se podría ahorrar salvo que aspire a ser carne de zapping y de aparición en la prensa. Esto es lo que busca el presunto periodismo transgresor de Malas compañías, mientras el público bosteza.

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