Desde mi córner

Luis Carlos Peris

Malos tiempos para el Betis

Con la Fiscalía ya en escena vendrán días muy procelosos con el peligro de que el club se haga tierra quemada

PROCELOSOS los tiempos que se avecinan en el Betis. ¿Más procelosos todavía?, se pregunta el común de esos béticos que llevan sufriendo la que no hay en los escritos. Y se lo preguntan como creyendo que no se puede sufrir más de lo que les está haciendo penar el mandarinato vigente con sus cloacas y su canesú. Se pregunta si es posible aún más sufrimientos de los que les están haciendo pasar y yo, desde esta tribuna, les digo que sí, que ese sufrimiento indudable que va desde la vergüenza ajena a la humillación es susceptible de ser corregido, mejorado y, por supuesto, aumentado con la entrada en escena de la Fiscalía.

Es una situación a la que nunca se debiera haber llegado porque la víctima principal de todo esto tiene nombre y apellidos, Real Betis Balompié. En condiciones de normalidad, a esto no se hubiese llegado, pues, antes de todo esto, el máximo accionista habría dado una muestra de beticismo dejando el Betis en manos de los béticos. Ante un clamor como el que ha surgido en torno al Betis y sus circunstancias, lo lógico es que el muy bético Manuel Ruiz de Lopera hubiese dicho ya estoy yo en mi casa y ahí os quedáis, so desagradecidos, y hasta se le hubiese permitido la terrible penitencia de escucharle una vez más lo del 92 y su puñetera madre; la del 92, claro.

Pero no ocurrió así y ya, con el toro en la plaza, malos tiempos van a venir para el Betis. Es de temer que Lopera se defienda atacando, que por lo pronto ya ha dicho que han engañado a la Fiscalía. Y en esos ataques en los que tan sórdido papel harán sus cloacas y los ventiladores, en el Betis puede hacerse una suerte de tierra quemada que a ver quién es el bético capaz de ponerlo nuevamente en luz. Por todo esto y conociendo como conozco a mis clásicos, quiero advertirles a los béticos que se avecinan tiempos procelosos, llenos de daños colaterales, y como no surja pronto una alternativa por la que apostar pueden venir el llanto y el crujir de dientes. Cuidado.

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