Visto y oído

Francisco / Andrés / Gallardo

Mantras

EL canturreo de los niños de San Ildefonso es un mantra que se convierte en una deliciosa nostalgia, tan cansina como esperanzadora. La 1, que habrá sido la cadena favorita por los espectadores para seguir el sorteo de Navidad, se limita durante la retransmisión a ser notario de la suerte, con sus presentadores encogidos en su compostura. Esa formalidad tan funcionarial es lo que unge a TVE como la cadena institucional, creíble, para miles de espectadores, sobre todolos mayores. En Antena 3 y en Telecinco formaban corrillos animados que desentumecían los nervios con frikies y marujos.

Como todas las mañanas loteras del 22 de diciembre, las retransmisiones se iniciaban con los augurios entusiastas de los periodistas callejeros, con poses anfetamínicas, para ir con los alambres decayendo en este año hacia la decepción en el caso del especial Andalucía Directo de Canal Sur, donde no falta el reportero en un hotel de lujo, ni la chica abrigada por un hogar mundando con cafetera y bodegón de desayuno rampante. Una tradición andaluza es también la de Antonio Manfredi en off, con su encendido interés por encontrar topónimos andaluces entre las cifras premiadas. Los buenos deseos también son una forma de vertebrar Andalucía frente al centralismo suertudo de Madrid.

De un tiempo para acá, los reporteros han crecido en protagonismo, porque pugnan por dar la nota, incluso por encima de la historia, o de la información. Una redactora forzaba a un vecino de Herrera a que bañara "de champán" a sus vecinos. Y esa es la ventaja de la primera mañana navideña, que los anónimos siempre están dispuestos a fabricar las imágenes, ya les haya tocado o no un pellizco. Una mañana que en el fondo es bastante previsible, porque, claro, la lotería siempre le toca a los demás.

Etiquetas

MÁS ARTÍCULOS DE OPINIÓN Ir a la sección Opinión »

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios