Editorial

Marcha atrás

LA Junta ha tardado diez meses en devolver la Ciudad de la Justicia al punto de partida: Los Gordales en vez del puerto. Dijimos que Los Gordales nos parecía mucho mejor ubicación, por su accesibilidad y porque era la elección de la ciudad en el Plan General. Ahora bien, también comentamos que, dada la precariedad y descrédito (caso Mari Luz) que sufre la Justicia y la parálisis urbanística de Los Gordales por la impugnación estatal al PGOU, lo mejor podía ser enemigo de lo bueno y que era preferible seguir con la opción portuaria, sin pleitos, antes que acumular nuevos retrasos empecinándose en la idea original. Evangelina Naranjo ha preferido volver al kilómetro cero en Los Gordales, lo cual va a suponer un retraso añadido mínimo de dos años: en vez de 2010 (compromiso de Chaves), la Ciudad de la Justicia no se concluirá hasta 2012. La consejera y el alcalde sostienen la muy discutible tesis de que pueden disponer de parte del suelo para el inicio del complejo judicial porque no estaría afectado por el pleito con el Estado. Si ello es así, ¿por qué dicen que van a seguir presionando al Gobierno para que retire el contencioso? Junta y Ayuntamiento aparentan que desbloquean el proyecto con el anuncio de la redacción del Plan Parcial, pero éste no es más que un mero y obligado trámite urbanístico, sin efecto en la práctica. El Estado, que es el dueño del terreno, todavía no ha accedido a un cambio de uso ni ha retirado el litigio, condición sine qua non para que sea efectiva la ordenación urbanística de todo el sector y para que, así, el Ayuntamiento pueda disponer de esa parcela. Por otra parte, la Junta se arroga toda la edificabilidad de Los Gordales para la Ciudad de la Justicia, cuando sólo dispone de 39.304 metros cuadrados , a repartir con la Universidad. Recuérdese que en el puerto iba a disponer de 103.134 metros cuadrados. ¿Será suficiente ahora un complejo judicial tres veces menor? En resumen, se da la paradoja de que toda una Consejería de Justicia carece de plena seguridad jurídica para desbloquear el proyecto, porque no ha alcanzado aún un acuerdo con el Estado sobre el litigio que los enfrenta, quizás en la esperanza de que el tiempo correrá a su favor. Es una apuesta arriesgada que esperemos gane la consejera,por su propio bien y por el de Sevilla.

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