La ciudad y los días

Carlos Colón

¡Marditos roedores!

VA Torrijos y dice: "Zoido no manda en Sevilla. Aquí manda una derecha que no se ve y que no se presenta a las elecciones". La política sevillana asciende de categoría. El dúo A&A (Alfredo y Antonio) la tenía al nivel de 13 rue del Percebe con su lista de acreedores haciendo cola en la azotea ante la buhardilla municipal, una capacidad para cumplir puntualmente con las obligaciones y ateniéndose a los presupuestos comparable a la exactitud del peso del tendero del bajo, un diseño de ciudad propio del catastrófico sastre del 3º y una probidad comparable a la del caco del 4º; que tienen a los ciudadanos más hartos que el perro de la solterona del 3º o los huéspedes de la pensión del 2º. Pero resulta que no, que lo de Sevilla es más moderno, universal y espectacular. Lo nuestro, por lo visto, es el mundo de los cómics de superhéroes de Marvel, no el del Pulgarcito o el DDT, con sus supervillanos dotados de superpoderes como esa derecha que, además de ser invisible, manda en Sevilla, no ya sin ganar las elecciones, sino tan siquiera sin presentarse a ellas. Poderes en la sombra, ya saben, como el Barón Zemo, La Abominación, Míster Siniestro, el Hombre Radiactivo y otros supervillanos de los cómics Marvel.

Va Torrijos y dice: "¿Qué cambios haría si volviera a formar parte del Gobierno en época de crisis? Se debe apostar por las pequeñas intervenciones, por los pequeños proyectos que afecten al ciudadano y que estén cercanos a él, en lugar de apostar por los grandes proyectos. Las medidas anticrisis se deben fijar con un orden de prioridad basado en la micropolítica y el ser humano… Como estamos aquí tranquilamente hablando sin medios de comunicación, os digo que tengo mis serias dudas de que haya que seguir con proyectos como el de las setas". Ya saben ustedes qué simpáticos animalitos tienen fama de abandonar los barcos cuando empiezan a hundirse. Y como el barco municipal está en una situación parecida a La Medusa, el Essex, el Esperanza, el Titanic, el Lusitania u otras naves que se hicieron famosas por sus naufragios, el taburete que ha permitido al alcalde meterse en lo de las setas sale andando y lo deja con los pies colgando al borde del precipicio de uno de los mayores escándalos urbanísticos y presupuestarios -además de grave atentado patrimonial- de la historia reciente de Sevilla.

A buenas horas, mangas verdes, se desmarca maese Torrijos del disparate de las setas: a los pocos días de que lo que queda del alcalde se autoinmolara sacando adelante con su voto de calidad -contra el PP y la abstención de IU- la continuación del carísimo mamarracho.

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