La esquina

josé / aguilar

Mariano es el problema

SI existe una remota posibilidad de que Mariano Rajoy sea investido presidente del Gobierno en las próximas semanas -previo fracaso de Pedro Sánchez-, ésta pasa por el entendimiento entre PP y Ciudadanos. Sería la condición prioritaria, aunque no suficiente. Ahora bien, Rajoy se ha demostrado rematadamente incapaz de cumplirla.

Es fácil de entender. No sólo porque Albert Rivera haya expresado más de una vez que el actual presidente de Gobierno carece de credibilidad para liderar la nueva etapa política reformadora. También porque lo que más le importa imponer a Ciudadanos ante cualquier pacto (la regeneración democrática, la lucha contra la corrupción) es lo que menos le puede garantizar Mariano Rajoy. PP y C's no tendrían dificultades para unirse en defensa de la unidad de España o la política europea, pero en materia de corrupción el acuerdo se hace cada día más impensable.

Y es por Mariano. Por su talante y por su actitud ante la sucesión ininterrumpida de escándalos de corrupción que afectan al partido que preside. Sus palabras han cambiado: ahora ya no les dice a los corruptos que resistan, pero les sigue proporcionando medios para resistir y defenderse. A principios de febrero juró ante la cúpula del PP que todos los implicados en estos casos tendrían el mismo trato y que "ya no se pasa una". Al mismo tiempo, quizás el mismo día, dejó pasar una, y muy gorda (perdón por el chiste fácil): colocó en la Diputación Permanente del Senado a la ex alcaldesa de Valencia Rita Barberá. Es decir, queda blindada frente a las investigaciones judiciales sobre la trama corrupta del PP valenciano y conservaría su aforamiento aunque las Cortes se disolvieran. De paso ha dado cargo parlamentario a la ex alcaldesa de Jerez María José García-Pelayo, en vísperas de su comparecencia como imputada en el Tribunal Supremo. Dos impulsos en la misma dirección, la opuesta a la que exige un acercamiento a Albert Rivera.

¿Que Barberá no está imputada? Lo estará en breve. O por la financiación ilegal del PP que ya afecta a prácticamente todos sus concejales y colaboradores o por la financiación ilícita de sí misma (cargar al Ayuntamiento del que era alcaldesa gastos de viajes y ocio que no estaban justificados ni autorizados).

Mariano ha sido un pésimo gestor de la situación política poselectoral. Ahora mismo es también un candidato imposible.

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