la esquina

José Aguilar

Mariano, resfriado

ME hace caer en la cuenta un buen amigo de la oportunidad del resfriado que ha afectado a Mariano Rajoy, suficiente para que no acudiese a la cumbre de partidos conservadores (agrupados en el Partido Popular Europeo) convocada para presionar a la derecha griega y que apoye el nuevo plan de ajuste propuesto por el primer ministro socialista de dicho país.

Liderados por Angela Merkel, los populares europeos han tratado de convencer a su colega de Grecia, Antonis Samaras, líder del partido Nueva Democracia, de que se comporte de manera patriótica. No por capricho, sino porque el difícil rescate de la economía griega, auspiciado por la Unión Europea -que hasta ha convencido a la gran banca para que participe en la operación-, exige un pacto de Estado entre Gobierno y oposición que comporta un severo plan de ajuste, con más subidas de impuestos y más recortes sociales. Así lo plantearon taxativamente anteanoche los jefes de Estado y de Gobierno de los Veintisiete.

No hubo manera, al menos hasta ayer. Samaras insiste en que votará no al ajuste, y eso puede dar al traste con el plan, puesto que al primer ministro también también le niegan su respaldo algunos diputados socialistas. Su actitud es de pura demagogia partidista, porque la alternativa es bien simple y dramática: o apretarse aún más el cinturón -consecuencia de haber vivido muchos años alegremente, repartiendo la riqueza que no había y endeudándose hasta las cejas sin el aval de una economía competitiva- a cambio de los créditos europeos, ya renegociados en plazos y tipos de interés, o ir a la bancarrota y a la ruina (además de perjudicar a otras naciones).

La posición de los sindicatos griegos, convocantes de quince huelgas en año y medio, equivale a encontrarse al borde del abismo... y dar un paso adelante. El partido de los conservadores empuja en la misma dirección. Quizás piensen que, como en Portugal, un Gobierno socialista que no puede sacar adelante en el Parlamento su programa de reformas se verá obligado a convocar elecciones anticipadas y que en Atenas, igual que en Lisboa, ellos ganarán. Pero ¿para qué? Para hacer lo mismo o algo muy parecido, porque otras salidas no hay. Por eso hablaba antes de antipatriotismo. Por eso y porque el origen del mal griego no está sólo en la crisis, sino en la manipulación de las cifras macroeconómicas para engañar a la Unión Europea que hizo el Gobierno conservador. Con esta insólita mentira ha tenido que lidiar el socialista Papandreu al que ahora quieren hacer caer los mentirosos.

Vuelvo a Rajoy. ¿Se habrá resfriado para que sus colegas del PP europeo no le digan, como a Samaras, que apoye las reformas que necesita su país aunque las proponga el Gobierno socialista?

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