Visto y oído

Francisco Andrés Gallardo

Matados

AL lado de los matrimonios los de Camera café parecen los hermanos Marx. Después de varios meses de chistes achacosos sacados del Pulgarcito, reiteraciones inguinales y reproches gruesos, las cuitas de la oficina de Guridi lucen a más altura que las curvas de la Cerezuela. Sin embargo, ya ven, Telecinco pierde fuelle, con perdón, sin las matrimoniadas. Suena un pitido de alarma en la carretera de Fuencarralý

La cadena del 5 se ha llevado cinco meses arrancando el prime time a las diez y media, pese a insistir a los periódicos que Escenas de matrimonio comenzaba a las diez (lo siento, por culpa de ellos les hemos engañado muchas veces en la página de atrás). Y al cabo de tantas semanas de jugar al despiste, van este lunes y para fastidiar el aterrizaje de Pepa y Avelino en La familia Mata hacen terminar Camera café a las diez. Los cafeteros han bajado respecto a los matrimonios bordes y la estrategia les falló. Les mató las ansias de matar. Los que han aumentado en cuota son los Mata, beneficiados por la fulgurante aparición, pero muy al final, de Pepe Ruiz y Marisa Porcel. En esta ocasión quienes ríen son los de Antena 3, pese a la huelga de ayer martes, con los informativos muy justitos. La huraña pareja no era indispensable, pero va a ser el banderín de enganche que necesitaba La familia Mata.

La serie que durante los primeros capítulos se sostenía sobre todo por Anabel Alonso llega a final de año engrasadita y los actores comienzan a creerse sus respectivos roles. Chiqui Fernández, la matriarca estirada, empieza a hallar el filón de su personaje y hasta Dani Mateo brilla entre situaciones igual de forzadas que al principio, pero trabajadas más a gusto, guiñando al espectador que ya siente a los Mata como de la familia. Estamos ante ese Aquí no hay quien viva que ansiaban los del 3. Una búsqueda que llegaba a ser un lastre.

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