Visto y oído

Francisco / Andrés / Gallardo

Matados

ZAPATERO patina en un discurso y suelta la palabra "follar". Posiblemente que el término se le haya quedado en las meninges si ha seguido cualquier serie nocturna. E incluso algún debate. En La familia Mata, por ejemplo, sobreabundan los términos crudos, como intento de acrecentar el humor en los diálogos. Las apelaciones genitales, sexuales y escatológicas hay que saber salpicarlas para dar verosimilitud y no ordinariez. Hay que saber colocar los "coños", con perdón. Estamos curados de espanto, pero hay ficciones, como los mencionados inquilinos de los lunes de Antena 3, que desbarran en este aspecto.

El episodio de La familia Mata de esta semana formaba parte de las entregas que fueron alargadas a petición de la cadena. Estirando situaciones y minutos pretendían aumentar la audiencia, objetivo que finalmente no se ha cumplido. Pero sí se cumplió un resultado deslucido en pantalla. La chapuza de montaje que están haciendo con las escenas añadidas lleva a una muerte indigna a esta comedia condenada. Las escenas agregadas, además, están producidas con peor calidad. Salta a la vista que los fragmentos grabados varios meses después tienen otra iluminación y han sido literalmente 'pegados', llegando a truncar la banda sonora de forma chapucera.

La familia Mata tuvo una primera temporada prometedora, que no se refrendó en la segunda tanda, mientras se iba 'aclimatando' la pareja de Pepe Ruiz y Marisa Porcel, emigrada desde Escenas de matrimonio. Esta tercera temporada mejoró. La surreal familia desunida encontró química, pero ya entonces la audiencia se había marchado a los contoneos de Mira quién baila o con los granjeros de Cuatro. La abundancia de palabrotas es un simple pecado venial. Lo mortal han sido los pegotes de minutos en el guión.

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