Y a usted, ¿le atienden?

Pedro Caballero-Infante / Caballeroinf@ Hotmail.com

Medicamentos complejos

DE las múltiples consultas que recibe el farmacéutico la que está escalando, por días, primeros puestos en el ranking indagatorio es la referida al cómo administrar un medicamento.

Desde la famosa anécdota del recluta que se puso la aspirina en la frente anudada con un pañuelo para que se le quitase la cefalea, pasando por la complejidad actual del hágaselo usted mismo para preparar algunas formas farmacéuticas, hay toda una gama de avances en la cultura del personal y en la de la administración de algunos fármacos.

-No querái vé er sofocón que pasamo el otro día. No me se murió er Manolito porque Dio no quiso. Tó por mi cuñá... que se le a caé un día er papo y va rompé una loseta.

Entrando en conversación, Carmela cuenta en público el accidente inducido por un doble error. El primero al no llevarse a la práctica el tan repetido consejo de: No deje los medicamentos al alcance de los niños y el segundo por la aparición, en este caso, de una novedad galénica en el amplio arsenal de la terapia diabética.

Actualmente, una de las grandes líneas fundamentales que desarrolla la I+D de la industria farmacéutica va encaminada a facilitar la administración del medicamento en determinados casos como la diabetes tipo I, la esclerosis múltiple o en los ancianos polimedicados.

Amparo, la cuñada de Carmela, es diabética desde hace muchos años y, como enferma crónica, está cansada de tanto pinchazo. La insulina es una hormona que controla el nivel de azúcar, también llamada glucosa, en la sangre.

Por ello se hizo, antes de que la retirasen del mercado, con varios envases de la nueva insulina inhalada. Como se da la circunstancia de que el hijo de Carmela es asmático y utiliza también esta forma de administración para medicarse, en un momento de ligera disnea vio un inhalador sobre la mesa de la cocina y lo utilizó.

El muchacho, al ver que su dificultad respiratoria no cedía y que persistían las molestias lo usó dos veces más produciéndose un shock hipoglucémico.

-Cuando yo vi a la criatura toa desmadejá, ¡como un cristobitaý usté!... ¡A mí me iba dá argo! Grasia a don José.

Efectivamente fue el boticario quien, al ver el principio activo del inhalador, le hizo un test rápido de glucosa y aportándole azúcar recuperó a Manolito.

La conversación la está oyendo Bollito, su amigo el bailaor, que entra en liza tras oír cómo Conchi hace una ostentación de cultura sanitaria:

- hay que sé mu torpe, porque astualmente viene mu bien esplicao. Los mismo jarabe de antibiótico disen en er prospesto que una vé le echa el agua se amenúa.

-Yo seré má incurto que tú porque en la mili cuando me dijo el alfere médico que me pusiera una pomada, de las morrana, por el resto, no me atreví a preguntá y a las cuatro la mañana, con er redoló, se lo comenté ar der catre de al lao y me dijo que me la metiera por er culo. ¡Coño, dije, ya se ha enfadao!

El boticario dice que todos los cambios actuales son para bien y que a él cuando le presentan una novedad la lee cuidadosamente para poderla transmitir.

-mi marío, pá montá una cajonera, estuvo una hora leyendo las istrusione del Ikea y ar finá le salió un refregadó.

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