-y a usted, ¿le atienden?-

Pedro Caballero-Infante / Caballeroinf@ Hotmail.com

Medicina psicosomática

HACE días apareció en la prensa una noticia que decía: "Los medicamentos caros funcionan mejor que los baratos". Don José pensó de inmediato en un titular sensacionalista, aunque la nota apareciese en un diario distante de este estilo. Entrando en materia pudo comprobar que la frase mejor funcionamiento se aplica también a los placebos.

Estas apreciaciones subjetivas forman parte de un fenómeno psicológico usual en el ser humano que, unido a factores sociales coadyuvantes como la vanidad, hacen que las empresas busquen más especialistas en marketing que investigadores.

Que los sumilleres tengan que reprimir las carcajadas viendo como el venío a más de turno paladea un tinto de tetrabrik disfrazado de rioja de la casa o un whisky de doce años que no ha hecho ni la primera comunión, no deja de ser algo anecdótico y divertido para hoteleros.

Pero aplicar estos conceptos a temas relacionados con la salud y la enfermedad es harina de otro costal. Don José, como boticario avezado en el trato con la gente, sólo aplica el camelo para casos como este:

-A que me puéusté que me se ha encajao una espesura en la lengua que es demasiao…

-Vamos a ver….

Aún no está el medicamento sobre el mostrador cuando la usuaria dice:

-¡Uy!…como esa llevo ya tomátrecaja.

-No es para que se la lleve. La he sacado para comprobar si la conocía.

Como sabe que el factor psicológico juega un papel muy importante en las dolencias, le da uno similar. La paciente le advierte:

Miusté que ya he probao de tó! Esto será argo nuevo…¿no?

-Lleva una pequeña dosis de antiinflamatorio…

-La úrtima me dijeron lo mismo.

-Pero éste es muy bueno. Se trata de un esteroide: el ciclopentano perhidrofenantreno al que le han unido un ión fluor en el carbono 15 que lo hace distinto

-¡Tela er tío!. ¿No será caro… usté?

Esta exhibición hiperbólica, que encierra una verdad científica, ejerce una acción psíquica en el paciente que al igual que con el precio que comenta la noticia surte efecto.

Un proceso psicológico de este calibre está ocurriendo con los medicamentos genéricos desde hace algún tiempo. Por ello, Luis el mancebo le echa un pulso al boticario, ya que al conocer a la paciente que acaba de irse lo reta y le dice:

-Con ésta no puede usted. Mañana está aquí con la misma copla.

La jornada laboral está transcurriendo sin mayor novedad, pero antes del cierre se oye una cantarina voz, reconocida de inmediato como la de la saliva espesa. Boticario y mancebo se miran expectantes.

-¿Qué tal?

-Mano de santo… usté. ¡Que cosa más güena lo de estas pastilla. Mi usté como ensalivo y como escupo….

-¡Déjelo…déjelo!

Cuando se va, Luis felicita a su jefe.

-Don José, conociendo a esta mujer….¡De orejas y rabo!

-¡Hombre! No le he dicho ninguna mentira, sólo he adobado un poquito el camelo.

-¿Un poquito?. Usted es capaz de adobar la pescadería de Los Gallegos, el alicatao y… hasta el sernaero.

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