Visto y oído

Francisco / Andrés / Gallardo

Médicos

LA respuesta está en la Historia nos quería hablar este lunes del Renacimiento en nuestra tierra e instructivamente nos explicaron desde google de dónde vienen tradiciones tan andaluzas como el whisky y el gin tonic. Gracias. Si a eso añadimos ese teatrillo tipo Hermanos Quintero de la TVE franquista, para estirar minutos, nos sale el típico programa de la actual era de Canal Sur.

Pero todo no van a ser decepciones. Después llegaba el estreno de Yo, médico, un docu-reality que superpone texturas: duro en sus historias y tierno en las narraciones personales. Es necesario un espacio en el que se resalte el esfuerzo del gremio sanitario, y de los médicos en particular, para que sepamos valorar uno de los servicios públicos que sustentan nuestro armazón de sociedad de bienestar (bienestar, por ahora). Habría que destacar la valentía de su primera protagonista, una sevillana, May, que se sometía a una operación de aumento de pecho que no tenía nada que ver con los asuntos dermoestéticos, sino por una profunda necesidad psicológica. Tal vez hubo demasiada tristeza y lágrimas que hacían aminorar el ritmo de un programa interesante y que se complementaba con un caso, y operación quirúrgica, aún más dramáticos, el de la intervención en el cráneo de un bebé jiennense.

Yo, médico, producido por Pulso, es un programa de "historias de los demás" que reconocemos como "historias de nosotros mismos". Todos, en algún momento, nos hemos visto en el pasillo de un hospital, un lugar que nos puede parecer ajeno, tan de ficción, que es conveniente que también lo contemplemos como un lugar donde se producen esos 'milagros' elaborados por el esfuerzo de unos profesionales y una administración. Un mensaje de superación que nos parece idóneo que enarbole en estos tiempos La Nuestra.

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