hoja de ruta

Ignacio Martínez

Mentiras sobre Laponia

ADEMÁS de un duro, el vicepresidente de la CEOE José Luis Feito es un ignorante. O algo peor. Una de dos, o le falta información sobre las normas laborales vigentes en Finlandia, o nos metió una trola el otro día con lo de Laponia. Ahora quiere aflojar y dice el tío que Laponia es un lugar muy bonito. ¿Cuántas veces habrá ido? Una o ninguna, como el del chiste. Un servidor tampoco ha ido nunca. Mi primer contacto con Laponia fue muy folclórico. En vísperas de la entrada de Finlandia en la UE en 1995, se invitó a suecos, austriacos y fineses a asistir a algunos consejos de ministros europeos de manera informal. Y en uno de ellos se plantaron con un grupo de lapones auténticos, vestidos a la usanza tradicional. Es como si los americanos hubiesen ido a una reunión de la OTAN con un grupo de sioux, con sus plumas y todo. Guerreros, al fin y al cabo. Les hicimos fotos a los lapones y los sacamos por televisión. La UE, en resumen, iba ya desde nuestra frontera con la morería hasta el borde mismo de las nieves perpetuas, donde habitan los esquimales.

Mi segunda lección finlandesa tuvo que ver con Felipe Romera, cuando convenció a Manuel Chaves de que el modelo de desarrollo para Andalucía era Finlandia. Muy bien intencionado el director del PTA de Málaga, pero las empresas finlandesas se gastan en I+D+i probablemente diez veces más que las andaluzas. Demasiado.

Y ahora llega Feito con el cuento del parado y Laponia. Un amable lector almeriense, ya jubilado, que ha estado trabajando en Finlandia durante décadas, me envía cumplida réplica al dirigente de la CEOE tramposo o mentiroso: "Este señor dice que en los países nórdicos el trabajo ofrecido por el INEM tiene que ser aceptado por un desempleado, aunque tenga que trasladarse a Laponia, si no, le cancelan la prestación. Es falso".

"En Finlandia el empleo es gestionado por oficinas con retribución estatal. Los funcionarios deben inspeccionar el currículum del parado para ofrecerle el puesto de trabajo más cualificado de acuerdo con su preparación y estudios. Con algunas salvedades: el puesto de trabajo no puede estar 'en Laponia' si el desempleado no vive en Laponia. Existe un perímetro kilométrico que no se puede superar entre la vivienda habitual y el puesto de trabajo ofrecido. Además, el candidato al empleo puede negarse dos veces en un periodo de medio año, si puede alegar que el trabajo ofrecido no cuadra con sus cualificaciones u otra causa aceptable. Hay numerosas. A la tercera va la vencida, pero si no acepta, no pierde de por vida la prestación por desempleo, sino que le ofrecerán, 1) educación profesional en otro ámbito, 2) especialización en el ámbito de su profesión, o 3) cambio de la ayuda por desempleo por una ayuda familiar de medio año, después del cual puede empezar de nuevo". La euforia de la CEOE pone en entredicho la reforma Báñez.

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