Desde mi córner

Luis Carlos Peris

Mestalla duda a quién quemar

Aparece la primera cita oficial del curso en un escenario incendiado y que duda sobre el objeto de sus iras

TRUFADO entre los bolos veraniegos asoma ya el fútbol oficial, el que interesa de verdad. Tras las variopintas incursiones de Barça, Atlético y Deportivo en esas previas continentales en que se pone en juego el presupuesto de toda una temporada, hoy en Mestalla se enfrentan Valencia y Real Madrid, el campeón de Copa frente al de Liga, respectivamente. Interesante colisión de dos equipos con aficiones enfrentadas desde que el Realísimo le birló Mijatovic al Valencia por esa especie de procedimiento del tirón que es la cláusula de rescisión, la célebre Ley 1006/85 con que se edulcoró el abolido derecho de retención.

Esta noche hay competición oficial por muy devaluada que se vea la Supercopa, un evento que no termina de encontrar su espacio natural en la temporada. Y es que la disputa en un curso de un pleito generado en el curso anterior no deja de dificultar su incardinación en la sensibilidad del aficionado. No obstante, Mestalla no va a presentar el aspecto patético que ha presentado, por ejemplo, el Carranza en las noches señalaítas de su trofeo, seguro que no. Es fútbol oficial se mire como se mire y entre dos clubes enfrentados desde tiempo ya muy atrás y ni siquiera la crisis institucional que atraviesa el Valencia va a aguar el acontecimiento.

Y si el Valencia está inmerso en una crisis de calado sideral, en el Madrid están sufriendo eso de que quien a hierro mata... Lo que tantas veces hizo a la hora de fichar a futbolistas que no querían traspasar sus propietarios le está ocurriendo ahora con Robinho. Lo que Ronaldo le hizo al Inter, Zidane a la Juve o Beckham al United es lo que intenta el habilidoso futbolista brasileño con el Real Madrid. Por lo tanto, en este tiempo de crisis casi generalizada, hasta el más poderoso se resfría. De todas formas, fútbol oficial aunque sea Supercopa y Mestalla ardiendo bajo la incógnita de no saber a quién terminar quemando, si a los suyos por inútiles o al rival por eso, por rival.

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