LAS EMPINADAS CUESTAS

Amparo Rubiales

Michelle Obama

ESTABA en Italia en los días de la visita de Michelle Obama a Andalucía y los informativos abrían, además de con su propia crisis, con la noticia de su presencia en nuestra tierra, diciendo: "España, que es sobre todo Andalucía…", que, aún siendo un tópico, no deja de producir orgullo, y viene muy bien a nuestros intereses, frente a los empeños de algunos de seguir vendiendo la imagen del subdesarrollo andaluz, que poco tiene que ver ya con la realidad.

Que ha sido bueno hay poca gente que lo ponga en duda; una publicidad turística, como la que se nos ha hecho, no hay dinero para pagarla y cualquier otro país sueña con algo así; por tanto, que conste que me parece estupenda la elección de nuestra comunidad parar estos días de vacaciones.

Pero se me abren muchas cuestiones, por ejemplo, la importancia mediática que tienen las denominadas "primeras damas", nombre que se acuñó en EEUU, y que se extendió a otros países, especialmente, a los latinoamericanos, pero sin regulación legal ni estatus definido, variando su papel según los países, porque que no tienen ningún derecho propio, y aunque tengan una enorme influencia en la carrera de sus maridos, no deben tener tampoco vida propia, aunque la tuvieran antes. La misma Michelle Obama, abogada, ganaba el doble que su marido antes de llegar a la Casa Blanca, pero lo tuvo que dejar para dedicarse a labores propias de su sexo y condición, que son las convencionales: benéficas, culturales y de cooperación al desarrollo. Hay excepciones, la personalidad de cada una también es importante.

Con los maridos de las jefas de Estado o de gobierno, sin embargo, no pasa lo mismo, casi ni los conocemos, siguen con su vida, y ni mucho menos se le denomina "primeros damos"; si alguien lo dijera, muchos se pondrían las manos en la cabeza, pero hay "señores de", pocos, pero van aumentando. ¿Qué hacemos con ellos? ¿Los equiparamos o los dejamos como lo que deben ser, simplemente, las parejas de quienes gobiernan?

También Michelle Obama ha sido objeto de numerosas críticas en su país, por parte de la oposición, que ha dicho lo que siempre se dice por quien no gobierna: que ha sido un viaje costoso y con excesivo séquito, y han tenido que hacer un comunicado señalando que los gastos del viaje han sido pagados personalmente y que la seguridad forma parte, precisamente, de su estatus, pero la peor la he leído en una que afirma que es "una mala esposa porque ha dejado solo a su marido el día de su cumpleaños y viaja sin él con demasiada frecuencia". Conclusión: la mujer en casa y con la pata quebrada, como siempre y ¿para siempre? Seguro que no.

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