Desde mi córner

Luis Carlos Peris

Miedos y deseos en voz muy alta

Ojalá nos invadiera el optimismo más fundado, pero viendo la alineación no invita a eso el futuro del todavía Betis

OJALÁ me equivoque. Es más, estoy deseando equivocarme y que el Betis, ese magnífico motivo de ilusión al que desangran como con prisas, empiece el sábado a ganar y no termine hasta que se acerque el verano de 2010. Sería bueno para el Betis en particular y para el fútbol en general que una institución tan arraigada y de tal número de adeptos volviera por la vía más rápida posible al lugar que le corresponde, la Primera División. Son tantos los motivos por los que debe hacer una fugaz operación retorno que así lo deseamos, pero dolorosamente no siempre caminan de la mano la realidad y el deseo, no siempre.

Ve uno la alineación del Betis, esa que, por ejemplo, se trajo el trofeo de Jaén y dicha confianza en el éxito se difumina como por ensalmo, no poco a poco, sino por ensalmo, de un plumazo pero sabiéndose por qué. De verdad que no pretendo discutir con los que defienden la capacidad de la actual plantilla verdiblanca, que son pocos y espuriamente interesados, pero me reafirmo en que, salvo excepciones como Sergio y alguno más, el Betis se está quedando con los futbolistas que no quiere nadie. Y eso de quedarse con los peloteros que nadie quiere no sólo no puede ser motivo para el optimismo, sino que es dar opciones a jugar a una especie de azarosa ruleta rusa.

Me gustaría que llevasen razón los paniaguados que piropean la estulticia en que han colocado al Betis, pero es que no la llevan, es que hablan por boca de asno y a tanto la palabra. Repasas la alineación, te cuentan que el gol de La Victoria llega en el único tiro a puerta de todo el partido y te preguntas un puñado de cosas, entre otras la de qué habrá hecho el pobre Betis, todavía Real Betis Balompié, para padecer lo que padece. Insisto en que bien quisiera creer que el curso irá a paso de oca y que cuando el partido con el Córdoba acabe, así que sean las diez de la noche sabatina en todos los relojes de Heliópolis, podamos decir que ya falta un día menos para el ascenso, ojalá.

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