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Mismo perro con distinto collar

QUE el inversor español es mayoritariamente conservador y patrimonialista con sus ahorros no se le escapa ni a entidades bancarias, ni a los asesores financieros independientes. Pero nos sigue llamando la atención que la categoría con mayor presencia dentro de la cartera de fondos de inversión de muchos de nuestros conciudadanos sean los fondos garantizados o, el producto ahora de moda, los fondos de rentabilidad objetivo.

Y, sinceramente, para los que cada día tratamos de buscar las mejores oportunidades de inversión valorando los riesgos asumibles es una decepción que los productos que triunfan en España den rentabilidades anuales inferiores al 2% y, en estos momentos, sin garantía del capital.

La estructura de los fondos de rentabilidad objetivo puede llevar al inversor a pensar que aseguran la recuperación del 100% del capital invertido más una determinada rentabilidad conocida de antemano. Pero, como asesores independientes, debemos señalar que esta impresión está lejos de ser una verdad absoluta.

Los fondos con rentabilidad objetivo no son garantizados. Son productos que invierten de forma mayoritaria en renta fija con un determinado vencimiento y permiten al inversor participar de la rentabilidad de esos activos, pero siempre y cuando se mantenga dicho producto durante el plazo fijado en el folleto del mismo y, lo que es más importante, siempre y cuando no haya ningún tipo de evento de crédito (reestructuración de deuda, defaults,…) que afecte a los emisores o se dé un cambio en la tendencia de los tipos de interés.

Al final, estamos ante el mismo perro, pero con distinto collar… Un collar, es decir una cierta cautividad en este producto de ahorro, a cambio de obtener un rendimiento a vencimiento reducido o, incluso, negativo. Consideramos que en nuestro mercado existen otras alternativas de inversión más líquidas y, sobre todo, más rentables.

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