Las dos orillas

josé Joaquín / león /

Mitomanías

BIENVENIDO, míster Obama. Falta menos de un mes y ya lo están esperando en Sevilla, para esa visita turística de verano. En temporada baja, que le decían antes. Y con Juan Espadas en la Alcaldía, que no se había visto en otra igual. Dicen que a partir de ahora empezará lo bueno, porque vendrán millones de turistas norteamericanos, que gastan más que los europeos (aunque menos que algunos asiáticos, todo hay que decirlo); y se supone que serán americanos ricos del Upper East Side de Nueva York, o de Beverly Hills, no personal de las bases de Morón y Rota, como esos que pusieron de moda las fiestas de Halloween, cuando nadie las conocía.

Ahora todo el mundo quiere que Obama vaya a lo suyo. No contento con que los yanquis tengan una base en Morón, el presidente de la Diputación, Fernando Rodríguez Villalobos, insinuó que Obama podría visitar Utrera y Carmona. ¿Y La Lantejuela y Badolatosa, se podrían añadir? Por supuesto que visitará el Alcázar, sin colas, y se supone que la Catedral, donde hay una exposición con motivo del Año de la Misericordia, muy frecuentada.

Lo peor es cuando dicen que Sevilla se pondrá en el mapa, gracias a la visita de Obama. Vaya porquería de mapas serán los que no incluyan a Sevilla, que es una ciudad con alguna fama desde siglos pasados, y más aún desde que uno de sus clubes ha ganado cinco títulos de la Europa League. ¿O no habéis visto que ahora vienen más chinos y japoneses? Además, Obama va de recogida. Hubiera sido más práctico que vinieran Hillary Clinton (cuyo marido Bill le dio fama mundial a la Alhambra de Granada; según parece, incluso más que Washington Irving), o Donald Trump, que aparte de su pinta de majarón, tiene un alto poder adquisitivo, a no ser que sea un tieso disfrazado de rico, que es una variante común de los tiesos.

Esto se recordará durante mucho tiempo. En Sevilla aún se recuerda el Jueves Santo de 1930, cuando vino el Rey Alfonso XIII y presidió el paso de la Virgen de la Victoria en su recorrido por los palcos. Se recuerda más eso que la visita del Rey Felipe VI, que vino un Lunes Santo y se sentó en el palquillo de la Campana (la evolución de los tiempos), y parece que fue ayer, pero fue el año pasado, sin ir más lejos.

A Sevilla han venido reyes y eminentes personajes, artistas de postín, líderes del poder, del saber y del querer. Tampoco ha empezado todo con Obama. Aunque es cierto que nadie había comprado 600 guías de Sevilla por anticipado.

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