La ventana

Luis Carlos Peris

De la Moncloa a Pepito Piscinas

CUANDO le preguntaron a Belmonte que cómo era posible que un banderillero suyo hubiese llegado a gobernador civil, el Pasmo de Triana tartajeó para sentenciar que había sido degenerando. Viene a cuento por las fotos que le han sacado a José María Aznar en Cerdeña y en las que aparece como un Pepito Piscinas cualquiera, como un producto de gimnasio cincelado de forma que raro es el músculo de su anatomía que no aflora. Dice el propio Aznar que el secreto de esa figura que bien pudiera publicitar una marca de anabolizantes es que hace dos mil flexiones diarias para fortalecer la zona abdominal. Da miedo ver a aquel inspector de Hacienda en Logroño que llegó a presidir el Gobierno de España con el bigote de siempre y la facha de ahora. Y, además, en Cerdeña, la isla donde cogieron a Berlusconi con las manos en la masa de alguna hetaira de muy buen ver. Qué peligro trae este verano.

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