Por si acaso

pablo / gutiérrez-alviz

Moreno, dame algo

ALGUNAS gitanas de las que desgraciadamente todavía practican la mendicidad se suelen dirigir al payo de turno de manera muy distinta según la pinta que lleve. Ejercitan una vieja psicología primaria y victimista que procura camelar al inocente paseante. Si lo observan garboso y bien acompañado, le adulan y le dicen, "marqués" (aunque un título nobiliario no tenga especial relevancia), "guapo, toma este clavelito para tu novia". Pero si el gachó camina solitario y malencarado, lo más que hacen es susurrar con pena fingida y por mera rutina, "moreno, dame algo".

La semana pasada más de 250 presuntos intelectuales catalanes, en un solemne acto, aprobaron un manifiesto en el que, tras falsear la Historia, terminaban instando a que la futura República de Cataluña solo tenga una lengua oficial, la propia de sus nativos, rechazando especialmente la cooficialidad con el castellano porque la convivencia con el idioma dominante del Estado erosiona y margina al catalán. Y para dotar de credibilidad a esta absurda reclamación se trajeron como orador de fin de fiesta a un peculiar personaje con brillantes títulos académicos (que tampoco sirven de mucho si falta el sentido común). Y lo más importante, procedente de una Universidad de Madrid, la capital opresora.

El fulano en cuestión no es otro que Moreno Cabrera, un catedrático de lingüística que lleva años intentando alcanzar notoriedad a base de una original teoría sobre el nacionalismo idiomático. En su opinión, España (desde la época Imperial) ha impuesto su lengua en todos los territorios que invade ya sea por la fuerza militar o por la inmigración laboral (caso franquista con andaluces y extremeños en Cataluña). Afirma que ahora la democracia permite, de manera tramposa, que las lenguas vernáculas sean cooficiales pero para marginarlas y que queden como secundarias o poco útiles. Moreno, al clausurar el acto de marras se vino arriba, y proclamó que el bilingüismo mata. En realidad, reprodujo el título de un libro del fundamentalista (del) catalán, Pau Vidal.

Estos catalanes furibundos, como esas irreductibles gitanas, se enrocan en su hecho diferencial y dan coba a cualquiera para conseguir sus pretensiones. Igual le dijeron a este profesor:

-Moreno, guapo, que pareces un marqués, danos algo contra tu idioma invasor.

Y Moreno, soltó su patochada y ahora anda por Madrid con un clavel en la solapa.

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