jorge Benavides Solís

Hacia el Museo de la Evolución de Sevilla

Un colectivo de sevillanos se reúne para seguir impulsando la idea de crear un nuevo espacio museístico sobre la ciudad. La sede propuesta sería el edificio de Altadis, frente a San Telmo.

POR lo pronto, un colectivo pequeño de sevillanos de toda la vida y de vecinos que compartimos el amor por esta ciudad se está reuniendo para seguir, como amigos, transitando por el largo camino iniciado hace 54 años que, algún día ojalá más pronto que tarde nos llevará a todos, a las puertas del Museo de la Evolución de Sevilla, tal como sucede en las ciudades más importantes de Europa. Estará ubicado en algún monumental edificio del centro histórico o incluso, con la ayuda de la Fundación Altadis y del alcalde, en la orilla del río, frente al Palacio de San Telmo. Soñar no cuesta nada. Si éste se destroza, bastará reemplazarlo, cambiar de sitio, seguir esperando y a la vez, avanzando.

Si nuestros cultos gobernantes, cuando sean invitados, se negaran a sumar sus esfuerzos para conseguir este objetivo, seguramente nos harán conocer su idea alternativa y nos dirán en qué lugar podemos llevar a nuestros hijos, turistas y amigos a ver los cambios y transformaciones de nuestra ciudad durante sus intensos periodos históricos.

¿El tesoro del Carambolo no podría convertirse en el conjunto de piezas únicas emblemáticas del Museo que al mismo tiempo marcaría el inicio histórico de Sevilla cuando el Guadalquivir se llamaba Tarssis? ¿Dónde ver una maqueta de la Hispalis de cuando Trajano nació, el río discurría por la Avenida de la Constitución, la calle San Vicente y el foro se encontraba en la Alfalfa? O ¿cómo era Isbiliya en el periodo en el que se construyó las Atarazanas, el Palacio de la Buhaira, la Giralda y el Alcázar?, ¿dónde ver una recreación audiovisual de Sevilla cuando era la capital del mundo gracias a su relación con América desde donde llegaban por primera vez el maíz, la patata, el tomate, el pimiento junto al oro y a la plata con la que está hecha la gran orfebrería andaluza? Bien podría estar a cargo de la empresa sevillana que ahora está haciendo este tipo de trabajos "para museos de todo el mundo, de Japón a Rusia, México o Emiratos Árabes Unidos". ¿Dónde reflexionar sobre las consecuencias que tuvo en Sevilla la desamortización y la invasión de los franceses?, J. R. López Rodríguez en la Historia de los Museos de Andalucía (2010) describe el estado en que quedaron numerosos conventos y edificios; entre otros, los conventos de San Francisco, San Buenaventura, la Merced, San Pablo, la Encarnación, San Agustín.

Cinco años tardé con mis estudiantes en la ETSA para hacer el plano de la Arquitectura Regionalista en Sevilla. ¿Dónde exponer los ejemplos más representativos de los 630 edificios que dan inconfundible imagen a la ciudad y que tanto gusta a los extranjeros? ¿Dónde guardar y exponer eventualmente, los más destacados planos que reposan en el archivo del Colegio de Arquitectos y de varios servicios administrativos?

Nicolás Salas guarda suficiente material para explicarnos con tarjetas postales, fotografías, vídeos y maquetas, en un gran espacio, la destrucción del centro histórico (más de 500 edificios) durante los cuarenta años del antiguo régimen ¿dónde encontrar la exposición fotográfica para observar los cambios y evolución de la Feria y de la Semana Santa? ¿Cómo era, al menos una de las tiendas más tradicionales que han desaparecido? ¿Tienen idea los niños de cómo era un aula de escuela antes de la segunda república, con sus bancas, material didáctico y libros? ¿No podría proyectarse cada fin de semana en algún lugar, una de las 204 películas rodadas en Sevilla (1916-2004)? Y, ¿no cabría un espacio para escuchar y para ver los videos de las 105 óperas que hacen alusión a esta ciudad?

Los sevillanos se caracterizan por su sensorial sentido de la vida: ¡Cómo disfrutan de la bella primavera! antes que la ciencia prefieren el arte; lo demuestran Velázquez, Murillo, Bécquer, Machado y Cernuda (¿les preocupa el estado de su casa natal a los políticos sevillanos?). ¿No sería posible imaginar una recreación de las habitaciones donde creaban, de forma similar a la que han hecho con las de Stendhal, Balzac y otros intelectuales en el Museo Carnavale de París? ¿Es un camino a ninguna parte el que ha retomado este grupo de ciudadanos? No, tiene una meta prevista. ¿Antiguo propósito? Sí, pero con razones suficientes para materializarse algún día porque costaría menos que el infrautilizado estadio olímpico y que las setas. ¿No es prioritario? Depende de quién lo diga. ¿Y los carísimos museos nuevos sin funcionar o a medio construir dispersos en Andalucía?

¿En las actuales circunstancias, es oportuno? Sí, siempre lo será hasta que se haga realidad. Para empezar no se requiere ni de un euro, bastaría con definir una política cultural estratégica para Sevilla, pactada entre todos los partidos políticos. ¿Se atreverán?

Mientras tanto tienen la posibilidad de reflexionar sobre la sugerencia de Malroux hecha en 1947 para tener un museo imaginario colectivo aplicado a Sevilla o bien podrían proponer, transitoriamente, un museo virtual como los que están surgiendo actualmente en América. Sería una forma de ir más allá del actual "museo fantasma de la ciudad", llamado así por Manuel Grosso o, una manera de superar la frustración descrita por Carlos Mármol. Sin embargo, no hay que olvidar: hacer el museo sería la mejor forma de construir ciudadanía.

Al museo presencial, el grupo promotor lo anticipa desde todo punto de vista positivo. Podría ser el primero de una nueva generación de centros que, incluso con técnicas e ideas convencionales, han demostrado su eficacia ciudadana y su productividad económica en París, Londres o Berlín. Y no es cuestión de inventar sino de innovar, de no ver impasible cómo pasa el tiempo.

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