BREIKIN NIUS

Ignacio Gago /

Navidades de récord

CON la excepción de la televisión cubana o la de Corea del Norte, la saturación publicitaria en Navidad es un mal menor de la pequeña pantalla. Hasta hace poco, las grandes marcas estrenaban durante estas fechas sus mejores y más cuidados spots: el de las muñecas de Famosa dirigiéndose al portal, los de El almendro, el recordado "Hola, soy Edu" de la extinta Airtel... El clásico "Vuelve a casa vuelve" se atrevió en los años 70 con uno en el que los hijos animaban a fumar a la abuela en la cena familiar por antonomasia, lo que sería hoy crucificado por políticamente incorrecto. Qué decir de los magníficos anuncios del calvo del sorteo de El Gordo, con su música inconfundible de Doctor Zhivago como nuevo himno navideño contemporáneo. Sería todo un acierto, también por aquello de la nostalgia, que los nuevos responsables de Loterías del Estado lo recuperasen con efectos retroactivos.

La Navidad del peor año de la crisis nos está dejando unos spots de garrafón, donde la avalancha de comerciales casi clónicos sobre colonias y perfumes provocan el bostezo cansino en el espectador. El de Freixenet con Sara Baras es, posiblemente, el peor hasta la fecha de la empresa catalana. La sorpresa agradable la ha traído quizá El Corte Inglés con su anuncio protagonizado por un Tony Leblanc que se sale, llega a los sentimientos y toca la fibra sensible. También un hueco a la excelencia para el de Coca-Cola bajo el lema "Un mundo mejor es posible". Y el de Campofrío titulado Cómicos, no sólo es el mejor de las Navidades, sino del año. Dirigido por Álex de la Iglesia y protagonizado por destacados humoristas del país que acuden a la tumba de Gila, el mensaje que deja es cristalino: a pesar del mal momento económico, y con los negros augurios para 2012, los españoles sabemos demostrar nuestro espíritu trabajador, ayudar al que lo necesita y esforzarnos para sacar lo mejor, incluso de cerrar con un abrazo problemas y viejas rencillas. El humor como terapia indispensable.

Parece que fue ayer, pero el 1 de enero de 2012 se cumplirán ya dos años con la publicidad vedada en TVE. No así en la competencia, a la vista de que Bruselas acaba de dar otro tirón de orejas a las televisiones españolas por pasarse en el tiempo que dedican a la emisión de publicidad. Por si no está al tanto, el conjunto de canales despacha diariamente 7.560 minutos de spots de los que consumimos de media 21,5, es decir, 62 anuncios por jornada. Si noviembre expiró con una marca histórica de consumo catódico con 4 horas y 22 minutos por persona/día, las gélidas temperaturas de diciembre, unidas al frío glacial de nuestras cuentas corrientes, pronostican nuevo récord y certifican que los españoles se cobijan de la crisis ante el televisor. Y, en Navidad, más si cabe.

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