Visto y oído

Francisco / Andrés / Gallardo

Neng...

Adiferencia de Zapatero el noctámbulo Buenafuente no sólo ha anunciado que se marcha sino que también ha empezado a despedirse. De verdad. Criogenizando a su Eduard Punset, por ejemplo, y dando carpetazo a algunos de esos personajes que garabateaba con su compadre Berto Romero y la falsa frígida de Ana Morgade. Habrán sido, estos, meses muy largos, meditando una marcha, masticando un trabajo que se presentaba cansino, e intentando siempre animar el cotarro con las meninges abrillantadas.

Buenafuente va diciendo adiós rescatando algunos de sus mejores momentos de estos años. Y ha habido minutos inenarrables, parodiando con punta a la competencia (qué grandes Los Piqueras) y aguijoneando la actualidad sin la malicia política de sus paisanos de cadena.

Pese a los reinados de Navarro y de los marcianos, en España no hay una auténtica tradición de late show porque la programación está agotada de programas parecidos en el resto de franjas. El humor, malo y bueno, premeditado o involuntario, ocupa el resto de horas, por lo que los esfuerzos a última hora del día por parte de Andreu, náufrago de la medianoche, cada vez eran más prescindibles. Termina Buenafuente, aquel tipo que surgió de La cosa nostra catalana, donde mejor saben reírse de sí mismos, frente a nosotros, los andaluces, que nos pitorreamos de los demás pero nunca lo aceptamos cuando se trata de nosotros.

BFN cierra el garito de cada noche, aquel que lujoso, eran otros tiempos, inauguró en las nocturnidades de Antena 3. Por allí andaba Edu Soto, el anfetamínico Neng, al que evocaban el otro lunes, con su R-5 tuneado, cuando invadía el plató. Tuvo sus buenos momentos Buenafuente, pero es mejor que empecemos ya a echarlo de menos. Y no de más.

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