Visto y oído

Francisco / Andrés Gallardo

Neoguineana

LOS antepasados del ex futbolista Karembeu fueron exhibidos en una atracción de zoo durante una exposición parisina a principios del pasado siglo. Puf. Aquellos aborígenes de Nueva Caledonia se presentaban casi como primos de los chimpancés en el contexto de una muestra fascistoide que alababa la grandeur colonial francesa. El tipo que contrató a los Karembeu no les pagó lo acordado durante aquellas semanas de pose zoológica. Lo de la égalité y la fraternité se quedaba para el escudo.

Una pequeña deconstrucción del zoológico de indígenas es lo que ha implantado Gran Hermano. Durante varios días unos miembros de una tribu de Nueva Guinea, de la etnia ndani, se han ido a convivir con los habitantes de la jaula, como si fuera el partido de vuelta de Perdidos en la tribu. ¿Fusión Telecinco-Cuatro? Los residentes, con paternalismo de superioridad, juguetean con estos vecinos de la Oceanía más profunda que tienen toda la pinta de haber recibido muchos tiros turísticos. El exotismo de ellos, con sus taparrabos, regalan escenas estrambóticas, y la estampa de la neoguineana vestida de chulapa este viernes no lo hubiera igualado ni el más inspirado Berlanga. Los españoles gritan y gesticulan mucho para hacerse entender. Creen que están en Benidorm. Y uno de los antípodas, a lo Martínez Soria, sólo desea que le besen, poniendo morros.

Gran Hermano es un estómago audiovisual que deglute lo que le echen, como una mascota insacible. Absorbe todos los psicópatas y frikies que se les agregue y admite sin estridencias cualquier extravagancia, como la de colocar a estos rousseaunianos salvajes entre lagartas y petardos. A fuerza de sorprender, ya no nos sorprende nada en este zoológico. Ni aunque mandaran a los antepasados de Karembeu que maravillaban a la racista Francia.

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