Desde mi córner

Luis Carlos Peris

Nolito, esa estrella que pudo ser bética

CERCA de cumplir los treinta años, el sanluqueño Nolito se ha erigido en uno de los referentes de la actual campeona de Europa. Con la Eurocopa calentando motores, Manuel Agudo Durán está acaparando mucho del foco que gira en torno al equipo nacional y todo ello se debe a la idiosincrasia de un futbolista que nunca jamás podrá negar que nació en ese rincón de España donde el levante marca el ADN de sus nativos.

Es una pena que Nolito no haya sido profeta en su tierra tras haber rozado esa consideración en las filas del Écija hace diez años. Un decenio se cumple de aquel gol que le hizo al Real Madrid en Copa y que lo puso en un escaparate que, al parecer, no vieron los que por aquel entonces llevaban al Betis. ¿Y por qué los del Betis y no los de otro club andaluz? Pues porque el sanluqueño jamás renegó de una condición de bético que se multiplicó por obra y gracia de su pareja.

La distancia que en aquellos tiempos alejaba a Gordillo y a Roberto Ríos del club fue determinante para que pasase desapercibido el potencial de Nolito a los ojos de los observadores verdiblancos. Se fue al Barça para jugar en el filial en vez de haber venido al Betis, lo que resulta aún más doloroso para quien tuerza en verdiblanco. Luego hubo intentonas y ya ni siquiera Gordillo pudo resolver el asunto porque las cifras ya no eran asequibles para un club en concurso.

Y lo cierto es que la gloria le está llegando como si fuese una vocación tardía, demasiado tiempo después de aquel gol al Madrid que hizo enardecer al San Pablo astigitano. En octubre cumple treinta años, sus goles en el Celta, casi todos con rosca al segundo palo, y los que ha hecho en los dos amistosos de ensayos con la selección lo han elevado al podio de las grandes atracciones de esta Eurocopa en que España defiende título. Y dicen que sigue siendo bético, ¿y para qué?

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