hoja de ruta

Ignacio Martínez

Nomenclatura

EL jueves, el secretario provincial del PSOE de Sevilla convocó a los representantes de las agrupaciones socialistas de la capital para examinar los resultados del 22 de mayo. Sevilla es caso raro, porque en contra de lo que dicen los estatutos federales del partido no tiene comité municipal. Lo hay, sin ir más lejos, en Cádiz o en Málaga. Las malas lenguas dicen que es porque Viera no tiene la mayoría en la ciudad, que sólo controla cinco de las once agrupaciones. Total, que la reunión no fue una balsa de aceite.

Viera vio la botella medio llena, se felicitó por la mayoría absoluta conseguida en la Diputación, y recalcó que él no está débil, que controla y va a seguir controlando el partido. Hubo tensión. De tal forma que el secretario general dio por terminada la reunión de manera abrupta. Pero lo más relevante de esta cita orgánica no fue el contenido, sino la hora: fue convocada a las 12 del mediodía. O sea, que el máximo dirigente socialista de Sevilla daba por hecho que todos los convocados podían asistir, que no tenían que estar en un molesto puesto de trabajo a semejante hora. Son las ventajas de la nomenclatura. Hay excepciones: no acudió la exconsejera Evangelina Naranjo, secretaria de una agrupación, que trabaja en una empresa privada.

El caso de Sevilla no es original. Cuando se repasa la lista de los dirigentes de Almería que han protagonizado la rebelión contra el clan de Cuevas llama la atención que casi todos tienen un cargo institucional o un empleo púbico. Entre los 27 dimisionarios que han echado de la secretaría a Asensio hay diputados autonómicos, delegados de la Junta, alcaldes, concejales, funcionarios o trabajadores de la administración regional, la coordinadora del Instituto de la Mujer... Sólo dos personas tienen trabajos privados sin relación alguna con la administración. Pero entre los fieles a Martín Soler y a Diego Asensio pasa lo mismo: hay diputados provinciales, autonómicos y nacionales, alcaldes, concejales y trabajadores de la Junta o el INEM.

¿Qué se echa de menos? Gente corriente, es decir, trabajadores por cuenta ajena, como la mayoría de los mortales. Albañiles, ingenieros, conductores, abogados, enfermeros. Gente que cuando acuda a las reuniones, fuera del horario laboral, transmitan lo que se piensa en la calle. El veterano dirigente Juan Fraile lo bordaba ayer en una entrevista en Málaga Hoy: "Hay que adornar la organización con aire fresco, con profesionales que están viviendo en la vida, no en este mundo ficticio que creamos en la política". Sorprende que algunos de los miembros del comité provincial no estén en paro, dado el alto porcentaje de desempleo que hay. Pero no, la nomenclatura tiende a ser una élite con pleno empleo, el control de los puestos clave en las instituciones, y flexibilidad horaria para poderse ocupar a todas horas de sus querellas domésticas.

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