Nuevas elecciones, el fracaso asoma en el horizonte

DESPUÉS de una primera ronda de conversaciones con las fuerzas políticas, Mariano Rajoy aún no ha conseguido sumar los apoyos necesarios para conseguir ser investido presidente del Gobierno de la nación. Por ahora, todo son medias palabras por parte de las dos fuerzas políticas que son claves para desbloquear la situación: Ciudadanos y el PSOE. Por su parte, el candidato del PP deshoja la margarita de cuándo se someterá al voto de investidura (la última fecha que se baraja es el 2 de agosto) e, incluso, deja abierta la posibilidad de no presentarse. Cada día que pasa, el fantasma de unas nuevas elecciones generales está cada vez más presente (incluso ya se le pone fecha para el 27 de noviembre) y, aunque es cierto que aún estamos en unas primeras escaramuzas en las que los partidos no quieren enseñar completamente sus cartas, también lo es que llevamos más de medio año con un Gobierno provisional y la sociedad no está ya para muchos juegos de salón. La convocatoria de un nuevo proceso electoral sería un inmenso fracaso de la clase política que tendrá consecuencias negativas en la gobernabilidad del país y su economía.

A día de hoy queda por despejar cuál será la postura final que tomará el PSOE respecto a la investidura de Rajoy. En principio, los socialistas se han asegurado una cierta ambigüedad para obrar como estimen oportuno en el último instante, un "no, pero quizás" que no aclara nada al respecto. El problema es que no estamos en un momento político normal donde estas figuras de esgrima sean comprensibles, sino en una especie de purgatorio con problemas económicos y políticos muy graves que requieren una inmediata atención: la crisis económica mundial que vuelve a asomar las orejas, el Brexit, el independentismo catalán, etcétera. El PSOE debería tomar ya una decisión, y esa decisión debería ser apoyar la investidura de Rajoy.

Ciudadanos, por su parte, ha corregido ya el incomprensible error que fue su veto al líder popular, pero mantiene una actitud reticente cuando se plantea votar no en la primera votación de la hipotética investidura para, finalmente, abstenerse y facilitar el Gobierno del PP. Se echa en falta una actitud más decidida. Si C's pretende ser un partido de centro liberal debería saber que éste es el momento de facilitar un Gobierno estable que, sin duda, asumirá muchas de sus ideas.

Finalmente, se echa en falta una mayor esfuerzo de Rajoy en pactar y seducir al PSOE. Debe ofrecer cambios importantes en su política para facilitar a los socialistas el voto afirmativo frente a sus bases y su electorado. No se es presidente por simple deseo.

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