TRAS el debate de la ILP en el Parlamento catalán, donde el PSC dio libertad de voto a sus diputados, su portavoz, Miquel Iceta, señaló ayer que su grupo no pedirá votación secreta cuando la citada Iniciativa regrese al Pleno para su debate definitivo en la próxima privamera. Icera pide ahora que "hay que mojarse". Lo dice tras la ausencia de transparencia de su partido, quien ha propiciado, junto a CiU, un maremoto en el mundillo taurino y ha abierto la espita para una posible abolición de los toros en Cataluña. El papel de los nacionalistas ya se preveía. Iceta, no contento con la faena del otro día, saltaba ayer como espontáneo, diciendo que buscará soluciones de "máximo consenso" en la ponencia, pero sin aclarar absolutamente nada. Vamos, un auténtico brindis al sol. Para colmo, ayer se sumaba a la idea abolicionista el diputado regional de IU y secretario general del Partido Comunista de Madrid, Juan Ramón Sanz, quien solicitó a esa Asamblea un debate sobre la continuidad de las corridas de toros, después de señalar que su grupo parlamentario defenderá una iniciativa para pedir su prohibición. La petición tuvo lugar dentro del Pleno de presupuestos -la economía de los ciudadanos parece menos trascendental en estos momentos para algunas de sus señorías-. Tras el precedente catalán, todo indica que algunos políticos y partidos, sin respetar los gustos de ocio de un importante sector de la ciudadanía, continúan en su porfía de acoso y derribo a los toros, que no olvidemos es el segundo espectáculo de masas en España, genera unos 180.000 empleos y factura unos 1.500 millones de euros al año.

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