Editorial

'Numerus clausus'

AL igual que hizo en su día la Expo con los pases de temporada cuando se vio desbordada por la masiva respuesta de los sevillanos, el Ayuntamiento proyecta ahora implantar el numerus clausus en el servicio de bicicletas públicas de alquiler, con el argumento de que si no se limita la cifra de usuarios el sistema puede "hacer crac" (Torrijos dixit). Nos hallamos ante el típico fenómeno del "morir de éxito", causado en buena parte por el propio Ayuntamiento, que ahora se ve superado por las circunstancias. El Consistorio hizo una fuerte y acertada apuesta política por la bici y el carril-bici, dadas las condiciones idóneas de la ciudad (llana como la palma de la mano) para este medio de transporte ecológico y alternativo, y estimuló al máximo la demanda sin prever un aumento paralelo de su oferta. Así, por ejemplo, captó usuarios de forma masiva al ofrecer condiciones especiales a todos los universitarios y a los empleados de las empresas públicas. De este modo hay actualmente 105.770 usuarios para 2.500 bicicletas, un éxito rotundo, típico de cuando los sevillanos hacen suyo un proyecto y se vuelcan con él, y un ejemplo de cómo es posible conseguir aplicar un modelo sostenible de movilidad pese a las deficiencias en la ejecución y el incivismo de muchos neoconversos a la bicicleta. La situación exigiría, en la más pura lógica, un incremento del servicio para atender la demanda (más bicicletas y más carriles-bici) así creada, pero el Ayuntamiento trata de adoptar la peor y más antiecológica solución, la que echa al volante del coche contaminante a los potenciales usuarios: el cierre de Sevici a nuevas admisiones, ¿es una medida justificable por la saturación? Sevilla no está saturada, ni mucho menos. La prueba es que el Consistorio ha dejado de construir más de la mitad de los carriles-bici proyectados en el primer Plan de Barrios (Carretera de Carmona, Polígono de San Pablo, Tiro de Línea, San Jerónimo...) y que hay infinidad de espacios libres en el perímetro de los campus y del casco histórico para ampliar el número de aparcamientos. Que no se confunda Torrijos: el problema no es que sobren ciclistas, sino que faltan carriles y que faltan bicicletas.

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