Las dos orillas

José Joaquín León

Obama blanco, sondeo negro

ALGUNOS sondeos apuntan la posibilidad de que la Coalición Andalucista, formada tras el acuerdo PA-PSA y liderada por Julián Álvarez, se quede fuera del Parlamento Andaluz. Tras su desaparición del Congreso de los Diputados sería un varapalo para ellos. No creo que la ruina del andalucismo llegue tan lejos, porque le deberían ir rematadamente mal las cosas para no obtener dos diputados: uno por Cádiz, donde aún conservan algunos municipios propicios, y otro por Sevilla, donde siempre tuvieron una base electoral. Si PA y PSA se hubieran unido antes de las últimas elecciones municipales, con los votos que obtuvieron, no se hubieran quedado fuera del Ayuntamiento de Sevilla. Y ese es uno de los detalles que les habrá llevado a reflexionar. Si juntos es difícil, por separado no tienen nada que hacer.

Desde que se ha apuntado la posibilidad de un andalucismo extraparlamentario han llegado diversas muestras de solidaridad y apoyo. Incluso destacados dirigentes del PSOE y el PP han comentado en privado que no les interesa un PA -o CA en este caso-, al borde de la desaparición. En verdad, socialistas y populares han mantenido una extraña relación de amor y odio con el andalucismo. Además de absorber su espacio, proclamándose más andalucistas que ellos mismos, en otros momentos les ha interesado ayudarles. Bien porque le servía de muleta al PSOE para asegurar la mayoría, o porque unos y otros entendían la potenciación en detrimento de sus rivales. Así los socialistas pensaban que podían quitar votos a los populares y éstos lo mismo, pero al revés.

Un Bloque Andalucista fuerte y en el entorno del centro-izquierda (quizá más de centro que de izquierda) sería positivo para Andalucía, y hasta beneficioso para el PSOE y el PP, que podrían encontrar un aliado natural al estilo de CiU para las mayorías. Pero el problema es que tanto ha ido el cántaro a la fuente de la confusión que se les rompe. Entre las peleas internas y las travesías del desierto han perdido mucho crédito. Y les perjudica la ola de bipartidismo que nos invade, unida a la ausencia de un debate sobre Andalucía, engullida por la batalla de la Moncloa.

Pedro Pacheco, el hombre que se cargó el PA creando otro partido sin espacio para hacerlo, ha tenido la ocurrencia de bautizar a Julián Álvarez como Obama blanco, para que no haya dudas sobre su apoyo a la refusión. También Rojas-Marcos, Uruñuela y Arredonda apoyaron a Álvarez con su presencia en el Foro Joly celebrado en Sevilla. La unidad andalucista ha llegado cuando los sondeos son negros para el Obama blanco. Se perdió mucho tiempo y mucha credibilidad. Aun así este muerto ha resucitado varias veces. A medio plazo, hay un espacio que alguien debe ocupar.

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