Las dos orillas

José Joaquín León

El Obama sevillano

LA Historia es caprichosa por definición. Recordamos recientemente el caso de Al Gore. Una victoria suya en Florida habría dejado a George W. Bush fuera de la Casa Blanca. Sevilla se habría ahorrado los 120.000 euros que le trincó Gore al alcalde Monteseirín, por su singular aportación al futuro del cambio climático, y algo más el lehendakari Ibarretxe, que lo contrató para ilustrar a los vascos y vascas, como él dice. Ahora le ha tocado el turno democrático a Obama, que sí ha ganado en Florida, y además en otros estados. ¡Menos mal que ha hecho Historia! Si llega a suspender esa asignatura, ya mismo estaba en Sevilla dando conferencias a cargo del Ayuntamiento. Por lo menos 150.000 euros nos hemos ahorrado con este maravilloso triunfo. Y eso si no sale un Obama escultor o pintor, que también podría ser. En la Plaza Nueva y la del Salvador hay unos huecos estupendos para organizar exposiciones con las esculturas vanguardistas y retorcidas que le hizo un negro a Obama durante la campaña de su jefe.

-A Sevilla, ¿qué quieren ustedes que les diga?, le vendría muy bien un Obama. Un hombre que nos devuelva la ilusión.

-¡Calle usted y no dé malas ideas! En Sevilla el más parecido que tenemos a Obama es el alcalde Monteseirín, que representó a Baltasar en la Cabalgata de los Reyes Magos de 2002. Y habrá ganado en la Florida, y en la Puerta Carmona, o en Torreblanca al menos, porque sigue como alcalde a pesar de que quedó segundo.

Encontrar un Obama no es tan fácil, y menos en una ciudad donde ha salido de rey Baltasar hasta José María del Nido, éste en 2006. En el Ateneo no encontraron otro más blanco para hacer de negro.

Con estos precedentes, hay que resignarse. En verdad Sevilla necesitaría un Obama blanco, porque encontrarlo de color será más difícil todavía. Pero el precedente no puede ser más funesto. Obama blanco ya hubo uno. Así bautizó Pedro Pacheco a Julián Álvarez, candidato de Coalición Andalucista en las últimas elecciones autonómicas andaluzas. Y sabemos lo que ocurrió: el andalucismo naufragó y quedó fuera del Parlamento, Julián Álvarez se vio forzado a dimitir, y Pacheco apoya ahora al PSOE, los amigos del Obama negro, pero que eran los enemigos de aquel Obama blanco del PA. ¡Vaya gafe!

En la política andaluza ya se sabe que nada es verdad ni mentira, sino que depende del color con que se mira y de lo que te ofrecen en los pactos. Por eso, hay que seguir buscando, incluso en el tranvía, en los carriles-bici, debajo de las setas de la Encarnación, por los bares de la remozada plaza del Salvador, donde haga falta…

Pero no se ve. Lo único que se me ocurre es que en Carnaval o en Halloween, disfracen a alguien como Obama. Aunque sea Zoido.

Etiquetas

MÁS ARTÍCULOS DE OPINIÓN Ir a la sección Opinión »

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios