Visto y oído

Antonio / Sempere

Ocurrió

Ocurrió. Puede que no sea lo más relevante de la jornada, televisivamente hablando, pero sí muy significativo: Luz silenciosa, la película de Carlos Reygadas que se llevó de calle el palmarés del Festival de Cine Iberoamericano de Huelva y de otros muchos certámenes especializados, se estrenó en TVE a las doce y media de la noche. En la madrugada del domingo y en La 2.

De acuerdo que dura 130 minutos, que en ella prima la inacción y cierto goce contemplativo, y que su sinopsis no tiene connotaciones de musical. Es una historia intimista sobre una comunidad de menonitas y de un hombre que decide apartarse de la ley de Dios y de los hombres. ¿Por qué digo que es muy significativo que Luz silenciosa se estrene en televisión este domingo, en plena madrugada? Pues porque si hacemos un poco de memoria, esta película era una de las que formaban parte de las previsiones de Versión española. Es decir, que de no haber sucedido el cambio de etapa de la televisión sin publicidad, de haber continuado el espacio presentado por Guillén Cuervo en La 2, ésta hubiera sido una de las películas estrella de la temporada. Y hubiese contado con su coloquio correspondiente con los autores.

Las consecuencias de todo esto son evidentes. Uno llega a dudar de que vayamos a mejor. Al fondo siempre surge la misma pregunta. Para qué demonios queremos, a toda costa, mantener o incluso superar las cifras de audiencia. ¿No quería TVE volcarse con el cine en su nueva etapa? ¡Sea! Pero condenar al ostracismo de las madrugadas una película mexicana de 2007 avalada por todos los premios habidos y por haber no parece el camino más recto para conseguirlo.

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