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Operación Ai Weiwei para aglutinar a la Sevilla del arte contemporáneo

CON Luis Gordillo entronizado en su ciudad natal como Hijo Predilecto de Andalucía (lejos quedan ya los tiempos en los que en la Universidad Hispalense se votó en contra de nombrarle honoris causa), hasta los espacios informativos políticos se han teñido un poco de arte contemporáneo durante una semana. El concepto arte contemporáneo ha sido equiparado en los últimos tiempos en Sevilla a la palabra fracaso por el desmoronamiento de la Bienal de Arte como proyecto de política cultural. Pero la culpa no es del arte sino de un planteamiento que disparó por lo alto sin crecer desde la base cultural de la ciudad ni aglutinar a la suma de galerías, colectivos e iniciativas que deparan actividad ligada a la plástica y al audiovisual. La Biacs era un refulgente tejado de casa sin cimientos.

Yerran quienes piensan que en Sevilla no hay espacio para el arte contemporáneo. Escasea pero existe. No luce como la Biacs porque no tiene una marca común ni un envoltorio rutilante. Atemos cabos sueltos de esta misma semana. La exposición del Premio Focus de Pintura. La de Dorothea von Elbe en la Galería Rafael Ortiz. Las cuatro que ofrece el CAAC en la Cartuja, entre ellas las de la portuguesa Catarina Simao y la paquistaní Maryam Jafri. El Festival Contenedores de arte en acción callejera. La del senegalés Oumar Mbengue en Studio Hache, con el apoyo del programa Arte Más Allá de las Fronteras, de Amsterdam. El italiano Pierluigi Fracassi en The Art Gallery. La fotógrafa libanesa Dalia Khamissy en la sede del Cicus. Y todo lo que exhiben de artistas locales, andaluces, nacionales o extranjeros otras veinte galerías o entidades (Concha Pedrosa, Birimbao, AJG Gallery, Fundación Madariaga, La Caja China, Alarcón Criado, Delimbo, El Fotómata, Weber Lutgen...).

Hagan la prueba. Del 27 de septiembre al 13 de enero, el CAAC va a ser el primer museo público en España que exponga una gran muestra del chino Ai Weiwei, uno de los artistas más mediáticos del momento tanto por su obra como por la represión que ha sufrido por parte del Gobierno de su país. Sin duda, personas de Madrid, Barcelona, Valencia, Bilbao, etcétera, interesadas por el arte y por personajes como el disidente Ai Weiwei, vendrán expresamente a Sevilla a verla. Todos habrán visitado la ciudad en anteriores ocasiones. Repetirán porque hay una novedad que les atrae. Serán dos mil o serán diez mil, pero bienvenidos sean todos. ¿Se orientarán la Delegación de Cultura, la de Turismo y el sector hotelero para sumar la marca Sevilla con la marca Ai Weiwei? El Guggenheim, el MOMA y la Tate Modern encabezaron la campaña mundial para pedir su liberación.

Para llegar con los deberes hechos a esa fecha otoñal, y no lo digo sólo en clave turística, sino también como palanca cultural hacia dentro de la ciudad, lo cual es mucho más importante para que el arte no sea fachada falsa sino sobre todo semilla y fruto, ahora es el momento en el que ya deberían coordinarse y ponerse en valor todas las iniciativas que se quieran programar en algún momento de esos tres meses y medio estén entroncadas con el arte contemporáneo. Pueden plasmarse en un plano de situación con orientación didáctica. Repartido en distritos, centros cívicos, cafés, restaurantes, aeropuerto, trenes AVE, cercanías, hoteles, universidades y en todos los espacios culturales de la ciudad, y a un coste muy bajo en comparación con el arruinado modelo Biacs, se multiplica la rentabilidad social y cultural de lo que ahora no son más que heroicos y deslavazados minifundios que por sí solos no pueden propiciar estas dinámicas de ir de Sevilla a la Cartuja y de la Cartuja a Sevilla.

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