La ventana

Oreja y dos vueltas para el pregonero

NADANDO contra la corriente, la carne se hace músculo y el camino más dificultoso. Son la cara y la cruz en eso de ir contra la comodidad de dejarse llevar por los usos y las costumbres que suelen imponerse de forma interesada. Espléndido El Fiscal de ayer haciendo recopilación de cómo el pregonero de este año anda rechazando invitaciones. Con toda corrección, pero con indudable energía, Antonio Burgos está sorteando compromisos de todas las maneras. Ora a una mano, más allá cargando la suerte para alejar el cáliz lo más lejos posible, alguna vez sobre las piernas y en las más de las ocasiones con el estatuario como método ciertamente efectivo de no moverse de donde estaba, de donde quiere estar y no donde los demás quieren que esté. Y desde esta atalaya se le saca el pañuelo en petición de trofeos y con el deseo de que esta conducta siente plaza para años venideros. Amén.

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