Visto y oído

Ortofísicos

Asido una serie muy divertida". "A significado mucho". "Os hecharé de menos". Además de Física o Química también deberían haber impartido más Ortografía, la que se pasan por el orto. Al final de la serie acudieron todos los actores de estos años, incluido Cabano, transportado desde Los protegidos. Las únicas ausentes fueron las tildes, que no aparecían en la mayoría de los mensajes sobreimpresionados. De impresión.

Ya que era un entierro previsible y previsto, el último capítulo de Física o química tenía aires de Titanic, con los policías dando porrazos sobre los indignados estudiantes y con los sms de los fans inundando los intermedios publicitarios. Telefónica, por ejemplo, se gasta una pasta, entre sus despidos, por aparecer en el descanso de este último capítulo y tenía que compartir pantalla con sms de dos duros, para que un seguidor dijera, por ejemplo, que "ha sido la única serie capaz de demostrarnos la vida real".

Física o química apenas ha demostrado nada en estos años y lo más real que ha mostrado ha sido el repertorio actual de ropa interior. No, en el instituto Zurbarán no había vida real, sino surreal, unas experiencias exageradas que distan de lo que sucede, o debería sucedes, en los institutos convencionales, por mucho que bullan las hormonas.

No era un espejo, era una chirriante telenovela juvenil, un Al salir de clase con más presupuesto, con la que salían de dudas, existenciales o anatómicas, sus jóvenes seguidores hasta que se aburrieron de una ficción que comenzaba a girarse sobre sus propias hipérboles. Era metafísica. Deformaba casi por caricatura la vida. Física o química abandona este mundo de las grandes audiencias. Se evapora como un gas noble pestilente y reaparecerá dentro de unos meses en Neox. Mensaje de tranquilidad a los que la van "a hechar de menos".

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