tiempos modernos

Bernardo Díaz Nosty

Mucho PSOE por barrer

QUIENES han seguido con su voto a los socialistas tienen algún motivo para estar molestos. Y derecho a decir que los problemas que han llevado a que la marca política se encuentre bajo mínimos no se van a resolver, en unas semanas, mediante un pulso interno entre protagonismos personales que renacen de las cenizas. Nadie elude la necesidad del debate, todos llaman a la reflexión, pero ni un destello de luz, y las ideas de las que hablan siguen congeladas, seguramente para ser llevadas en febrero al microondas del Congreso federal.

Los correligionarios amigos -no hablo de gente con carné- ya no saben quiénes son los suyos... Cuentan que traen el Congreso a Sevilla para defender el bastión socialista andaluz ante las elecciones autonómicas de marzo, pero temen que el ruido ambiente convierta el empeño en una exhibición de raquitismo político. Si no se va más allá de los pulsos personales y los fuegos de artificio, especialmente cuando sus protagonistas han tenido ocasiones para mostrar su musculatura, se producirá un efecto boomerang letal para Griñán.

Para ese viaje, mejor aplazar el Congreso y desplegar imaginación creativa en un foro global sobre el futuro de la socialdemocracia en una sociedad cambiante. Acercar el debate a las demandas de mayor democracia y transparencia, que argumentan una ruptura generacional, a las que no se están dando respuestas. ¿A qué esperan para hablarnos de los brotes verdes de un nuevo paradigma...?

Tal vez, las singladuras por venir no las puedan hacer los timoneles que encallaron el barco. Tal vez, lo que pase en Sevilla vuelva a ser un capítulo más en la cadena de desaciertos. Tal vez, todo sea un paso previo a la refundación, en la dirección de la mayoría social que hoy demanda otra ética y otra estética políticas.

Ni autocrítica, ni debate. En los pequeños refugios del poder menguante hay bastante miseria. Cuando se puso en marcha la Segunda Modernización, promovida por el ex presidente Manuel Chaves, hasta sus consejeros de pata negra se lanzaron a la yugular de los osados deliberantes, que vieron sus reflexiones reducidas a la letra pequeña de programas con poca letra. En la Andalucía imparable, el debate era innecesario, incluso parecía que estorbaba.

La mayor parte de los socialistas, militantes o no, están por un cambio de rumbo, pero hay mucho PSOE por barrer, mucha rémora enquistada en los palos de las ruedas, mucho guardés de cortijo en el que se cuecen vergüenzas. Con esa carga, el barco no cerrará sus vías de agua, y deberá pensarse en un arca, preparada para aguantar el diluvio, en la que, a diferencia de la de Noé, no quepan todas la especies...

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