Hoja de ruta

Ignacio Martínez

Pagos en especie

LA Junta ha eliminado catorce direcciones generales y una secretaría general para dar cumplimiento a la promesa de austeridad del nuevo presidente en su discurso de investidura, reclamadas desde entonces por tirios y troyanos. Bienvenido sea todo gesto de ahorro, aunque Griñán ya decía que al final de la legislatura se vería de manera diáfana. Es coherente que se recorte la estructura por arriba; también se podrían suprimir consejerías. Pero lo importante es que se estabilice la masa de funcionarios que ha ido engordando sin tasa desde el inicio del proceso autonómico, o incluso que adelgace. Un ejemplo fácil, sacado del Anuario Joly 2009, que se presentó el miércoles: las ocho diputaciones andaluzas, cuyas funciones se solapan con las que ya pueden ejercer las delegaciones provinciales de la Junta, han aumentado sus gastos de personal en un 172% en los últimos veinte años. En 2007 las diputaciones se gastaron en salarios casi 500 millones de euros y 200 en gastos generales, para invertir 278.

Ahora Griñán habla de descentralización. Pero hay que procurar a toda costa que esto no suponga dejar los servicios centrales como están y aumentar la dotación de personal de las delegaciones periféricas. Es más, después de la descentralización deberíamos tener una administración más pequeña. Eso es mucho más importante que suprimir ahora unas direcciones generales. No es un capricho: en este momento, en Andalucía, por cada nueve activos en el sector privado hay diez funcionarios, pensionistas o parados.

En estos detalles no entra la oposición, que sin embargo tiene montada una dura polémica sobre otra gestión del Gobierno andaluz. Tanto al PP como a IU les parece poco menos que un crimen que la deuda histórica se cobre en especies. Sorprende tanta dureza, por asunto tan opinable. Si se valoran los activos propiedad del Estado a precios de hoy, el trueque sería un magnífico negocio para la Junta. Pretender, sin más, que lo bueno es cobrar en billetes parece una táctica de hostigamiento.

Éste sería un buen tema de discusión parlamentaria. Pero en plena campaña localista para las elecciones europeas parece difícil que sus señorías tengan la suficiente serenidad para abordar ese debate. Izquierda Unida sostiene que la Administración siempre sale perdiendo cuando un privado compensa un pago con una obra. El PP consideraría "una humillación" no cobrar en metálico. Ambos ya calificaron en su día de ridícula la cantidad, pero ahora hablamos de otra cosa. Afortunadamente, hay tiempo. Faltan por cobrar 784,41 millones de euros de los 1.204,41 que se pactaron a mitad de marzo, cuando el presidente Chaves tenía ya un pie en el estribo para irse. La deuda hay que liquidarla antes del 20 de marzo de 2010. Más que discutir sobre el cómo habría que valorar qué le interesa a la región en este trance.

Etiquetas

MÁS ARTÍCULOS DE OPINIÓN Ir a la sección Opinión »

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios