La ciudad y los días

Carlos Colón

Palabras nuevas de mujer

ESCRIBÍ no hace mucho que tal vez en política el futuro sea, en gran parte, mujer. Me refería a María San Gil, Rosa Aguilar y Rosa Díez. Desde entonces, y haciendo salvedad del Gobierno con mayoría de ministras, han pasado cosas: el PSOE sigue codiciando a Rosa Aguilar y otra vez corrió el rumor -desmentido- de que la alcaldesa de Córdoba había sido tentada por Chaves; Montserrat Nebrera, una de las voces más inteligentes del PP catalán, se ha postulado como posible candidata a la presidencia popular en Cataluña; Rajoy ha nombrado portavoz parlamentario a Soraya Sáenz de Santamaría, provocando un sordo cabreo en los sectores más conservadores de su partido y un sonoro cabreo en los medios que querrían un PP situado más a la derecha y más de sacristía; Rosa Díez se ha estrenado en el Parlamento con un discurso memorable, que remató brillantemente con la breve y valiente intervención del viernes; y la ONU ha nombrado a la socialista Inés Alberdi -catedrática de Sociología de la Complutense y asesora de varios organismos internacionales, entre ellos el Instituto Internacional de Investigaciones y Capacitación para la Promoción de la Mujer- directora del Fondo para el Desarrollo de la Mujer (Unifem), convirtiéndola en la primera española al frente de un organismo de Naciones Unidas.

Todo indica que estas mujeres tienen un gran porvenir en la política española y que la política española tendría un mejor porvenir si contara con sus aportaciones. Y no porque sean mujeres, sino porque son inteligentes y eficaces: más que de discriminación positiva, debería hablarse de opción positiva. La inteligencia no tiene sexo, aunque éste pueda aportar valores diferenciales que tengan que ver con esa construcción en parte biológica y en parte cultural que es ser mujer, algo que según la conocida frase de Beauvoir, no se nace, sino que se llega a ser. Valores que tal vez, como dijo Virginia Wolf en su respuesta de 1938 a un pacifista que pedía su ingreso en una sociedad antibelicista, vengan en parte dados por su condición de mujeres: "La mejor manera en que (las mujeres) podemos ayudar a evitar la guerra no consiste en repetir sus palabras y en seguir sus métodos, sino en hallar nuevas palabras y crear nuevos métodos".

Los cambios políticos y sociales, y el entrenamiento de quienes tienen que luchar más duro para superar tópicos y discriminaciones aún no superados del todo, han hecho que en estos momentos algunas de las figuras políticas más prometedoras en nuestro país sean mujeres que, dentro del aparato de los partidos o hasta creando uno nuevo, traen palabras nuevas.

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