Visto y oído

Antonio / Sempere

Palabras

Cómo es Francine Gálvez. Genio y figura. Conste que cuando presentaba el Telediario ya era así, pero guardaba las formas. Ahora ya no tiene encorsetamientos. Por eso se la puede ver los sábados, jornada completa y doble función. Por las noches, opinando que es gerundio en La noria. En la última entrega, a propósito de las infidelidades conyugales o amistosas. Y por las mañanas, en el concurso Palabra por palabra, dando vidilla a La 2. Aunque viéndola junto a Xosé Castro a uno le queda la duda sobre de cuándo estarían grabadas esas entregas, a diferencia de los calientes debates animados por Jordi González, tan del momento, tan del aquí y ahora.

Hablando en serio, nunca está de más cultivarse en esto del lenguaje. En nuestra lengua castellana y en todas las demás. Por qué será que quien ama a su lengua también respeta y quiere conocer las demás, y cuantas más, mejor. En la gala de clausura del Festival de Huelva los presentadores Julián Villagrán y Manolo Solo pidieron a cada uno de los premiados que regalasen al auditorio una palabra, del mismo modo que hace Francine con sus ilustres invitados. En el escenario de la Casa Colón salieron a relucir palabras curiosas, originales y otras no por conocidas menos pertinentes.

Cuánto enriquece el lenguaje, y con qué pobreza nos encontramos a la vuelta de cada esquina. El miércoles asistí a la entrega de los premios de Relatos de Viajes concedidos por El País Aguilar. En su breve discurso, una de las tres galardonadas inició su alocución con un sospechoso "bueno". Pocas veces después de un "bueno" sigue algo de enjundia. Efectivamente, no tardó en escucharse la muletilla "de alguna manera". Y a los pocos segundos, esa expresión comodín y estéril que es "un poco". Lo que he pretendido con este relato es, un poco y de alguna manera, bla bla bla. Y eso que era un premio literario.

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