Visto y Oído

Antonio / Sempere

Paliativos

ALIVIAR el sufrimiento y el dolor de quienes se enfrentan a sus últimos días a causa del cáncer. Es el objetivo de los voluntarios y profesionales de la Fundación Cudeca, que se inauguró en la Costa del Sol en 1992 y que cada año atiende a centenares de pacientes y familiares afectados. Un equipo de Repor, comandado en esta ocasión por el propio director del programa, Viçens Santclemente, convivió durante unas jornadas en el centro de día y recogió los testimonios de enfermos y cuidadores. Volviendo a dar un ejemplo de buena televisión de servicio público, capaz de rehuir del morbo y el sensacionalismo en un tema que, casi por definición, parece abocado a estas tentaciones. Ya he perdido la cuenta de las ocasiones en las que después de ver un Repor me noto distinto a como era antes de visionarlo. Como se dice del buen cine, el buen teatro o la buena música, así como las artes tienen poder transformador, un excelente programa de televisión, comprometido y exigente, puede espolearte, sacarte de tu zona de confort, y hacerte sentir mejor persona, aunque sea haciéndote saltar las lágrimas. Afortunadamente la televisión actual no es tan mala como dicen. Y entre los programas más vistos, conocidos y reconocidos, hay formatos muy buenos y necesarios. Y entre los programas menos vistos, que por desgracia sufren un indeseado ostracismo, como es el caso que nos ocupa, también existen joyas que merece la pena reivindicar. Permítanme que de los 45 días transcurridos en lo que va de año, y de los centenares de horas de televisión que llevo en el cuerpo, recomiende con fervor este Repor titulado Un final digno y el Crónicas bautizado como Aprendiendo a bailar bajo la lluvia. Atrévanse. Merecen mucho la pena.

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